Gafas de cerca

josé Ignacio / Rufino

El nuevo modelo

EL mercado laboral, como buen mercado, se caracteriza por tener una oferta y una demanda. En España, el mercado dista una enormidad de ser dinámico, eficiente, ajustado y demás calificativos positivos que debiera tener la forma en que las empresas y el sector público emplean a las personas. En Andalucía, con honrosísimas y notorias excepciones, ni las empresas ofertan trabajo de calidad ni el sector público genera ya empleo, porque estamos en un estado del arte ideológico que considera tal empleo para la Administración un tabú peligroso y un recurso obsoleto de política económica. Durante años hemos escuchado las voces expertas que atribuían a los jóvenes titulados superiores una tara consistente en no estar preparados para las exigencias empresariales: una falacia, a la postre, y repetimos: la incapacidad empleadora es tanta o mayor que la falta de formación "práctica" (el "practicismo" como principio para elegir unos estudios superiores es otra falacia al uso, también de clara esencia ideológica, pero ése es otro cantar).

En España suceden cosas como que un sociólogo licenciado en Salamanca acabe en Suiza cuidando cabras, ocho meses al año, por un sueldo que aquí no sueñan los ingenieros industriales, dándole una triste vuelta al famoso adagio: "Lo que el mercado laboral de Salamanca non da, la natura helvética sí presta". El pastor sociólogo, además, ha promocionado, obteniendo con el tiempo un puesto ya industrial en la cadena de producción: del sector primario, allá por los montes con sus chotas, al secundario, haciendo queso de su leche. Porque adonde hemos llegado, ajusta que te ajusta (y expiando excesos financieros de bancarios y familias, también), es a otro tipo de sociedad, a otro "modelo", como nos gusta ahora precisar con mayor solvencia técnica: nosotros somos un país secundario, de bajos salarios y poco empleo de "alto valor añadido". Después del ajuste, como si se tratara de un equipo que baja a una división inferior tras hacerlo muy mal, la vuelta al crecimiento y a la creación de empleo se produce de forma ramplona y periférica. ¿Los sectores que tiran del nuevo empleo? El turismo… y la construcción: se necesitan camareros y peones, diez horas al día, sábados incluidos, 650 euros. Toma nuevo modelo productivo. Quizá, sencillamente, tendríamos que reconocer que somos lo que somos y sabemos hacer, y dar gracias al Señor por habernos dado este sitio tan bueno para veranear y poner ladrillos cuando repartió las tierras del planeta entre los hombres.

Tags

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios