El balcón

El oasis andaluz

Moreno quiere instaurar un régimen amable que extienda la entrañable relación que tan cara le ha salido a Ciudadanos

Juan Manuel Moreno pretende instaurar un régimen amable, que extienda la entrañable relación que ha tenido con sus socios de Cs: ampliar ese oasis andaluz, envidia de España por su estabilidad, según el vicepresidente de su difunto gobierno de coalición. Es el estilo de la nueva mayoría lanzado en la investidura. Moreno resolvió con soltura el debate con sus antagonistas, pero más allá de lo cara que le ha salido la amabilidad a Cs y de lo intrascendente de la sesión, los argumentos del presidente ofrecen claroscuros.

Repitió muy ufano que ni él ni Teresa Rodríguez tienen tutelas. Curioso, porque llegó a la presidencia regional del PP puesto a dedo por Rajoy en 2014: "lo deseabas intensamente, tú lo has querido", le dijo Mariano en el congreso de Granada. El PP es muy del dedazo, así puso Fraga a Aznar, Aznar designó a Rajoy y Rajoy colocó a Moreno. También ha dicho el candidato que el interés de Andalucía está por encima de cualquier otro, lo que choca con la cesión de sus dos principales consejeros al presidente nacional de su partido. Por parafrasear a Fraga, quizá no sean tutelas sino tutías. El suyo fue tan dedazo como el de Sánchez a Espadas para ser líder del PSOE andaluz.

Algunos de los propósitos de Moreno están cargados de razón y otros son tinta de calamar. Es razonable que reclame participar en las decisiones sobre los fondos Next Generation, exija la reforma de la financiación autonómica o pida que algunas agencias estatales tengan sede en Andalucía. Ya podrían, él y Bendodo, haber apoyado a De la Torre cuando pidió para Málaga la Agencia Europea del Medicamento en junio de 2016. El hombre sin tutelas no quiso incomodar al presidente Rajoy, que propuso Barcelona.

Otro desatino es culpar al Gobierno de recortes por la nueva PAC. No se puede ser europeísta de ocasión. Desde hace tiempo sabemos que las ayudas a la agricultura aumentarían en territorios que recibían menos fondos y descenderían en los que estaban por encima de la media, como Andalucía, única región de España que supera el promedio comunitario. Otro cambio ha sido bajar la producción como referencia de los pagos y aumentar los criterios medioambientales. Los nuevos ecoesquemas son voluntarios. Establecer ya que se perderán 500 millones en siete años es una ligereza. El PSOE andaluz ya le hizo un acoso parecido hace siete años al PP y al ministro Arias Cañete.

Entonces y ahora decir que España nos roba, refleja un pujolismo de baja intensidad envuelto en la bandera de Andalucía. Como en el oasis catalán durante los 23 años de virreinato de Jordi Pujol. Un mal ejemplo.

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