La oportunidad de Espadas

Si no lo hacen ahora, durante la actual conjunción planetaria del PSOE, perderán la credibilidad

Aveces, en la política, puede coincidir una conjunción astral, como ya advirtió Leire Pajín. Se debe reconocer que a Juan Espadas se le han puesto todos los fenómenos de cara. Tiene a Pedro Sánchez en el Gobierno central, a Susana Díaz en la Junta de Andalucía y a él mismo en el Ayuntamiento de Sevilla. Todos del PSOE. Y es el alcalde principal de su partido en Andalucía y en España, el único de las siete grandes ciudades. Ni en Madrid, ni en Barcelona, ni en Valencia, ni en Bilbao, ni en Málaga ni en Zaragoza hay alcaldes socialistas. Mientras que Podemos y sus afines tienen tres, Compromís valenciano uno, el PNV otro y el PP sólo el de Málaga. Espadas es una joyita para los socialistas. Además de un artista, que pacta a diestra o siniestra.

Todo eso hay que tenerlo presente. Espadas cambió su rol, y se encuentra ante una oportunidad histórica que no puede desperdiciar. Se acabó el tiempo de las discordias, en el que todos vivían felices, culpándose unos a otros, bajo el chaparrón de la austeridad y los recortes.

La conjunción astral del triple poder del PSOE ya se dio entre 2004 y 2011, cuando estuvieron José Luis Rodríguez Zapatero en el Gobierno, Manuel Chaves y José Antonio Griñán en la Junta y Alfredo Sánchez Monteseirín en la Alcaldía. Después, con Rajoy en la Moncloa, siempre les quedó esa excusa cuando Espadas recuperó la Alcaldía que antes había conseguido Zoido. Entre los unos y los otros, se ventilaron los años de la crisis discutiendo. Y Sevilla con esos pelos, y con los proyectos paralizados. El tiempo de las infografías.

Al alcalde se le nota contento. Puede que se haya creído las encuestas. Ya habla de los proyectos que espera ejecutar a partir de 2019. Ayer, en una entrevista que le hizo Blanca Rodríguez en el programa Buenos días Andalucía, de Canal Sur TV, reconoció que las circunstancias políticas han cambiado. Hay un nuevo Gobierno.

Si antes culpaban de todo a Rajoy, esa excusa del pasado ya no servirá para el futuro. El alcalde afronta una encrucijada: es ahora o nunca. Ahora es antes de 2019. El Gobierno central se debe comprometer, como mínimo, a ampliar las líneas del Metro y a terminar la SE-40 con sus túneles incluidos. Aunque acumulen un retraso de ocho años, eso no significa que lo puedan seguir retrasando ocho años más. El movimiento se demuestra andando, con obreros trabajando, con vagones circulando. Desde luego, si no lo hacen durante la actual conjunción planetaria del PSOE, perderán la credibilidad. Ya lo dijo otro: "Puedo prometer y prometo". ¿Prometer? Y cumplirlo también, ahora que puedes.

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