Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Un optimismo bastante realista

El discurso de Víctor Fernández nos lleva a recordar al de su primera vez, pero con los pies más en el suelo

LEYENDO los pensamientos de Víctor Fernández bien en letra impresa o cara a cara con él nos encontramos con la nueva de que el maño ha cambiado de talante, pero sólo hasta cierto punto. En la actualidad, el entrenador del Betis es muy parecido al que llegó en el verano de 2002 en el apartado de la ilusión y en nada al que digirió la 2003-04 como un amargo e indigesto cáliz. Siempre optimista, Víctor fue perdiendo el estímulo a fuer de conocer el paño para ir a un discurso rutinario, lleno de lugares comunes y que le llevó a una desconexión casi total de un vestuario que, por el mismo camino, fue dejando de creer en él.

La primera campaña la empezó ordenando un Betis espectacular que daría un par de campanazos ciertamente estruendosos. Si en el debut de Riazor, el equipo verde, blanco y verde cuajó uno de los mejores partidos de su historia centenaria, el repaso al Barça en el exilio huelvano -gol de Varela en el recuerdo unánime- fue de no te menees. Estábamos ante un Betis que se acababa de reforzar con Assunçao y que había repescado a Alfonso, pero esa trayectoria iba a torcerse pronto, primero en Auxerre y después en Huelva cuando cayó eliminado en infortunio compartido por Prats y Luis Fernández. Ahí ya palmó la euforia y nada sería parecido.

Ahora recuerda Víctor al que vino del Celta, pero con el pecho menos henchido, con los pies más en el suelo. Con el triunfo de Cartagena le han llovido las entrevistas y su discurso me parece convincente, adecuado para que el Betis logre volver al lugar del que fue exiliado de forma ignominiosa desde dentro de sí mismo. Aunque el problema principal del Real Betis Balompié es de muchísimo más calado, no cabe duda de que este tiempo de optimismo que nació con el triunfo en Cartagena es, en gran parte, obra de Víctor Fernández, un entrenador de Primera División que está acorde con la categoría de un club tantas veces alanceado y ninguna, todavía, muerto.

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