Desde mi córner

Luis Carlos Peris

El optimismo es gran combustible

En Cartagena recobró mucha de la ilusión perdida, pero el margen de error es muy corto, que no se olvide

REAPARECE el Betis ante los suyos y todo se rodea de un estado de ánimo bastante más optimista. El fútbol tiene estas cosas y el triunfo del domingo en Cartagena trae aparejado un talante más agradable. Lo mejor que tiene el Betis, la afición, acudirá esta tarde a Heliópolis de otra manera y aunque nunca dejó de animar, hoy vuelve a caer en la cuenta de que el único objetivo sí es posible. Es curioso que con la campaña tan mala que el Betis firma, las posibilidades de ascenso sigan vivas, pero... Ya decíamos antes de Cartagena que si una derrota podría dar al traste con el objetivo, un triunfo sólo garantizaba seguir respirando.

Y así es. El Betis vuelve de Cartagena con ánimos redoblados, por supuesto que sí, pero sin olvidar que sus devaneos anteriores han provocado que el margen de error sea ínfimo. Ha de intentar el equipo de Víctor concienciarse de que no ha lugar a más resbalones y dejarse de cuentos de la lechera. Partido a partido, sin cuentas a medio ni largo plazo, echando el resto en cada lance y autoconvenciéndose de que está en juego una camiseta que no debería recibir más agresiones. Llega el Rayo Vallecano a la casa propia, bien, pues sólo hay que pensar en batir al equipo de doña Teresa y punto, sin nada que distraiga y, por supuesto, sin meterse en libros de caballería de futuro.

A los béticos no hay que pedirles nada porque saben de sobras qué es lo que tienen que hacer, cómo han de ayudar para que el barco avance, y ahora que el equipo parece que sabe a qué juega, la simbiosis entre la grada y la yerba ha de funcionar con menos traumas. Es lo único que importa a estas alturas de curso, que el equipo no se pueda agarrar a excusa alguna, que no pueda decir que ese desencuentro en que vive el beticismo le salpica a él. El equipo debe ser sagrado para que, partido a partido, se reencuentre con la senda que nunca debió abandonar. Hoy llega el Rayo, bueno, pues el Rayo es lo único que importa, vencer al Rayo y no bajar la guardia nunca jamás.

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