Tribuna Económica

gumersindo / Ruiz

P or qué canta el pájaro enjaulado

LAS medidas económicas, anunciadas por el presidente del Gobierno en una intervención en el Círculo de Economía no son suficientes para superar la desconfianza que muestran los ciudadanos y que se ha puesto de manifiesto en las elecciones. Se trata de apoyos públicos para comprar automóviles; la promesa de que bajarán los impuestos a las empresas, no sabemos cuánto ni a costa de qué; un plan de estímulo económico, pequeño en relación a la magnitud de los problemas; y medidas para un mercado laboral donde no hay perspectivas de que se genere empleo. Esperábamos una reacción contundente, como la que debería tener este jueves el Banco Central Europeo, porque la crisis no se va, y la mitad de los votantes más los que se abstienen entienden que los gobiernos que se forman a partir de los partidos grandes, aquí y en Europa, no tienen las respuestas que la gente necesita.

Las elecciones han servido para materializar una situación emocional de profundo descontento respecto al funcionamiento de la economía; no es, al menos en Andalucía y en España, una manifestación contra el sistema, sino contra el modo en que funciona y las políticas que se llevan a cabo. La desilusión con el proyecto europeo no es nueva, y sin embargo volvemos a él y lo seguimos queriendo porque nos ha traído democracia, cierta modernidad, infraestructuras, bienestar y una moneda fuerte. Pero ahora Europa no responde, y en política nacional no se trata, como dicen algunos, de conectar con la ciudadanía y explicarle mejor algunos decretos ley, ya que una mayoría de personas entiende con razón que son injustos, y con una fuerte carga de ideología más que de eficacia.

Se echa en falta frescura de ideas y de actitudes, y vemos poco a los políticos entre la gente, viviendo sus problemas. Los partidos que no han tenido responsabilidades sustanciales de gobierno, con historia o sin ella, han de responder en algún momento, no tanto por sus programas, sino por su capacidad de hacer. Alguno tiene visión de la realidad, y un discurso y una actitud cercana a las personas; pero la visión sin ejecución es alucinación. El lema podemos, que creó el sindicalista norteamericano César Chávez, y luego retomó el presidente Obama, era una defensa de los derechos civiles, pero también de mejores condiciones laborales y de bienestar económico. El cambio que aquellos activistas trajeron en su día no fue sólo en el funcionamiento del sistema político, sino en las políticas económicas que mejoraron las condiciones de vida de una amplia clase media. Estos activistas no son figuras marginales, y algunos de ellos han tenido una influencia inmensa sobre millones de personas, como la recientemente fallecida Maya Angelou (hemos tomado el título de su famosa biografía para el de este artículo). Con una herramienta tan peculiar como es la poesía tocó el corazón de su pueblo y de algunos políticos, incluyendo presidentes, y con su actividad consiguió cambios en cosas que afectan a la vida cotidiana. Pero, como dice en uno de sus poemas, eso requiere sentir el pulso de las horas, de los días, y personas "que no lleven aún la marca del cinismo en la frente".

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