La aldaba

Carlos Navarro Antolín

cnavarro@diariodesevilla.es

La paliza que nos espera con Gales

Pasaremos de sufrir los relatos de los niños enviados a Irlanda a los de los ahogados para que sus hijas estudien donde la Princesa

El Rey Felipe VI mira orgulloso a su primogénita, la princesa Leonor. El Rey Felipe VI mira orgulloso a su primogénita, la princesa Leonor.

El Rey Felipe VI mira orgulloso a su primogénita, la princesa Leonor. / Efe

Las agencias de colocación de niños en el extranjero deben estar frotándose las manos con el anuncio de la Casa Real. La princesa Leonor estudiará en Gales. Su padre ya cursó el extinto COU en Canadá, lo que obligó a muchas familias a endeudarse para enviar a los niños al extranjero como señal de estatus social y económico. Al cuerno el manojo de universidades del que disfrutamos en España, que las tenemos de todo tipo y hasta en algunas pedanías. ¿Usted quiere ser catedrático o acaso doctor? Elija entre el repertorio más variado para que su sueño se haga realidad. Universidades públicas, privadas, de verano, a distancia, de disciplinas específicas, pontificias... Tenemos de todo. Pero ya se sabe que la generación de consumo necesita crear las necesidades. Por dinero danza el perro.

Está muy bien que la Princesa se vaya al extranjero. Lo peor será aguantar a los papás y a las mamás dándote la brasa en las cenas de los viernes: "Vamos a mandar a Paulita a Gales el próximo curso". Es curioso que estos padres tan liberales de boquilla, que quieren que sus hijos "vivan su vida" y que tomen "sus propias decisiones", son los que emplean el verbo "mandar" sin que ellos mismos se den cuenta de hasta qué punto desean dirigir la vida de sus retoños bajo una falsa apariencia de libertad.

En el fondo a uno le inquietan dos dudas cuando sufre la manida tertulia que se genera sobre los niños que son "mandados" al extranjero. ¿Están utilizando a sus hijos para aparentar un nivel económico y social que por supuesto no tienen? ¿Se quieren quitar a los hijos de en medio durante una temporadita con la coartada perfecta de apostar por su educación? Quizás lo mejor sea no pensar mucho y, por supuesto, ejercer el papel del típico aguafiestas que va contracorriente. Una de las cosas que debo a la educación recibida es importarme un pepino el qué dirán y hasta disfrutar al quedarme solo en la defensa de mi opinión.

Las bullas nunca me gustaron, porque te acaban quitando la cartera o cogiéndote el culo. Jamás fui instruido ni en el gregarismo ni el pensamiento lanar. Prepárense porque ha empezado a formarse la generación de los tontos de Gales. Le abrasarán las cenas, como en su día ocurrió cuando nos dio por "mandar" a los hijos a Estados Unidos. Hoy es peor, mucho peor, porque después de soportar al papá que te castiga con los relatos de su vástago en Irlanda, te conectas a tuiter y ves cómo ese niño ha tomado posesión de la habitación que le ha cedido esa familia que siempre es "estupendísima, un verdadero encanto", y el petardo ha escrito para sus 3.500 seguidores: "Ya akí, viva er Beti". ¡Hala, a aprender inglés y adquirir cultura! Pásame el tataki.

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