La ventana

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

Y parecía que la ETA iba a desaparecer

Veintitrés años del fin de semana más angustioso que recuerda este pobre país aún llamado España. Aquel 10 de julio de 1997 era jueves y sobre las tres de la tarde fue secuestrado un joven concejal de Ermua para una cuenta atrás inolvidablemente angustiosa. Los asesinos de la ETA estaban rebelados por la liberación días antes de un funcionario de Prisiones al que tuvieron enterrado en vida año y medio y se vengaron en la persona de Miguel Ángel Blanco. España reaccionó al unísono contra aquella infamia, pero no pudo evitar el asesinato a las cinco de la tarde de aquel sábado 12 en los montes de Lasarte. Tal como reaccionó la ciudadanía parecía que la banda terrorista no tendría futuro, pero ahí siguen, sin haber pedido perdón y manejando los hilos de un Gobierno despótico y digno de una ciudadanía que es consentidora de su complicidad con los asesinos.

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