Las dos orillas

josé Joaquín / león

Dos partidos y una candidata

SOY uno de los que piensan que casi todos los males de los últimos años proceden de Zapatero, el presidente de Gobierno más nefasto de nuestra democracia. El problema de Cataluña, también. Y el problema del PSOE, ni lo duden. Es raro que no lo expulsen del partido, pues le ha causado más daño que todas las derechas juntas. Lo dejó maltrecho, y al mando de Rubalcaba, que era su segundo de a bordo. En Cataluña, por seguir el juego a los independentistas de ERC, con los que pactó y gobernaban, lo dejó peor que nunca. Todos los líos del derecho a decidir, así como su secuela de la ruptura entre el PSOE y el PSC, proceden de Zapatero. Todo lo que tocaba con su varita mágica se convertía en desastre.

Cataluña vivía con el derecho a presionar de CiU y a conseguir lo que pudiera. Cuando el PSC creó el Tripartito, con los independentistas de ERC y los ecocomunistas de ICV, con todas las bendiciones de Zapatero, lo hizo para fastidiar a CiU, que tuvo a Duran Lleida como el político mejor valorado de España, un líder inmaculado, una mezcla mejorada de Cambó y Tarradellas. CiU tenía a Jordi Pujol retirado y callado, con familiares abriendo presuntas cuentas por ahí, pero tranquilo.

Todo empezó a complicarse cuando Zapatero asumió el derecho a decidir catalán por su cuenta y riesgo, saltándose la Constitución. Fue cuando dijo aquello de lo que ustedes aprueben en Cataluña, lo apoyaré en Madrid. Le daba el poder de decisión a los catalanes, aunque el Estatuto le saliera inconstitucional y acabara como acabó.

A partir de ahí, empezó la carrera a ver quién es más independentista. Artur Mas pensó que tenía su oportunidad y se lanzó sin paracaídas. Ahora Pere Navarro no quiere ser menos, y está apostando por un PSC que apoye el derecho de autodeterminación (eso que tanto criticaron en el Plan de Ibarretxe). Nos encontramos en el gran momento del socialismo español, cuando a Rubalcaba se le pone la cara de Maquiavelo, y dice que se puede tener un partido en Cataluña y otro en el resto de España (con lo que se asume que Cataluña no será España). Con la jugada, da el jaque mate a la candidatura de Carme Chacón, que es del PSC pero quiere presidir el PSOE, y que ya no vota con ninguno de los dos, pues no sabrá qué votar ni para qué.

Queda una candidata imposible, tumbada por Rubalcaba gracias a Navarro. Y dos partidos, los dos rotos, por culpa de lo que ha liado un señor llamado Zapatero.

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