las claves

pilar Cernuda

El parto europeo de Rajoy

Lista europea. Cañete prefería mantenerse como ministro hasta octubre, cuando se elige a los comisarios, pero la imposición de Merkel de que sean eurodiputados trastoca sus planes

NO hubo sorpresa cuando se conoció el nombre del cabeza de lista, pero sí cuando se supo que Esteban González Pons sería el número dos del PP al Parlamento Europeo.

No hubo sorpresa respecto a Arias Cañete porque en la dirección del partido se hablaba con naturalidad de su candidatura, aunque el ministro insistía en que nadie le había confirmado oficialmente que encabezaría la lista. No lo hicieron hasta esta misma semana, cuando Cospedal se lo comunicó el miércoles pasado y, a continuación, convocó a los periodistas para anunciarlo en rueda de prensa. Cuando un día y otro aseguraba Cañete que no sabía nada no mentía: insinuaciones las había tenido todas, incluida la del presidente del Gobierno -no en vano Arias Cañete es miembro del grupo marianista o G-5, como se llama a los cinco ministros con muy estrecha relación personal con Mariano Rajoy desde antes de formar parte del Gobierno: Ana Pastor, Jorge Fernández, José Manuel Soria, José Manuel García Margallo y Arias Cañete-, pero nada de forma oficial.

La idea de ser comisario europeo le gustaba al titular de Agricultura. Mucho. Ha sido eurodiputado durante años, conoce como pocos las instituciones europeas, se siente cómodo en los despachos de los edificios de la Comisión y el Parlamento Europeo, es amigo personal de muchos de los funcionarios más influyentes de Bruselas así como de ministros y altos cargos de diferentes países y le apasiona la política europea. Sin embargo, era un secreto a voces -lo contaba él mismo- que prefería mantenerse al frente de Agricultura hasta el mes de octubre, cuando se designan los miembros de la Comisión Europea y se hacen públicos los nombres de los nuevos comisarios, uno por cada país.

No es necesario que los comisarios sean también europarlamentarios, pero Merkel insistía en que así fuera y por tanto Arias tendría que dejar el ministerio antes del día 28 de abril, fecha en que se proclaman las candidaturas -la fecha última de presentación es el 21- pero en la reciente cumbre del Partido Popular Europeo en Dublín, en la que se eligió al candidato del PPE para presidir la futura Comisión Europea, cambiaron las cosas porque Junker no va a ser eurodiputado y Merkel dejó de presionar en ese sentido. Por eso, hasta el último momento, Arias Cañete no estuvo seguro de que fuera a ser cabeza de lista, podía ser otro y él permanecer en el Gobierno hasta octubre.

Es la razón de que saltara a la palestra el nombre de González Pons, para el caso de que no fuera Arias el cabeza de lista.

El que fue portavoz del PP durante los últimos años de oposición, que aspiraba a formar parte del primer Gobierno de Rajoy y que al no serlo pensaba que tendría un puesto relevante en la ejecutiva, vio cómo en el congreso de Sevilla también se venían abajo sus proyectos porque ni siquiera se le confirmaba como portavoz, y se le dejaba en una vicesecretaría, la de Formación, de escaso protagonismo político.

No se vino abajo ni se resignó a lamerse las heridas a la espera de mejores tiempos, sino que se reinventó. Dio más proyección a Formación y, al entrar en contacto con partidos afines de otros países para conocer sus programas, sin proyectarlo se encontró con responsabilidades en relaciones internacionales del partido y con una mejora sensible de sus relaciones con Cospedal que, al principio, daba la impresión de que no tenía excesivo afecto por el que oficialmente era el número tres del partido.

Cuando empezaron las especulaciones sobre quiénes querían formar parte de esa lista, surgieron multitud de nombres aparte de Arias Cañete -Arenas, Margallo, Mato, Íñigo Méndez Vigo, Mari Mar Blanco- pero no el de Pons. Cuando los propios ministros y Arenas se autodescartaron de lo que nunca había sido más que un rumor, surgió entonces el nombre de González Pons. Y, aunque no lo había pensado hasta entonces, le gustó la idea pero no se movió, o no se movió excesivamente, por varias razones. La primera, porque sabía que Rajoy se deja influir poco, o nada, por presiones. Segundo, porque aspiraba a entrar en el Gobierno.

Una vez que se hizo público que Arias Cañete sería el número uno de la lista y que, por tanto, el dos se quedaría al frente del grupo parlamentario del PP en Europa cuando accediera a la Comisión, nadie le indicó que Rajoy estuviera pensando en él. Pero era una salida muy buena y muy sólida para él, pues tendría un peso añadido en la dirección del partido.

La tarde del jueves la pasó pendiente del móvil, nervioso, mientras se desarrollaba en la sede de Génova la reunión del Comité Electoral presidido por Alicia Sánchez Camacho. Cuando le llamó María Dolores de Cospedal para informarle de su elección como número dos no ocultó su entusiasmo. González Pons no es de los políticos que disimulan sus sentimientos ni su estado de ánimo. Después fue el propio Rajoy el que le llamó para felicitarlo, y el vicesecretario de Formación se sintió verdaderamente emocionado por la calidez de su tono. Los dos últimos años no habían sido fáciles, y con su designación europea acababa una travesía del desierto que en sus inicios había sido penosa.

El PP logró en las últimas elecciones 24 escaños en el Parlamento Europeo, pero las encuestas más optimistas no le dan más de 18. Rajoy, lo explicaban los que hablaban con él, pretendía mantener a la mayoría de los eurodiputados, pero también quería incluir a alguno más, por tanto había que hacer encaje de bolillos para reconocer así el buen trabajo que el equipo actual ha hecho en Bruselas y Estrasburgo.

Distintas personas del PP quisieron contar en la lista con Mari Mar Blanco, muy querida en el partido y que representa como pocos rostros a las víctimas del terrorismo.

Varias asociaciones de víctimas, además de estar enfrentadas entre sí, acusan al PP de mantener una política de tibieza respecto a ETA y Bildu, y se sienten cargadas de razón fundamentalmente por el caso Bolinaga. El nacimiento de VOX se presentó como la aparición en escena de un partido sensible hacia las víctimas, con Ortega Lara y Ana Velasco entre sus promotores, y por otra parte Maite Pagazaurtundúa fue fichada por Rosa Díez para acompañar a Sosa Wagner como número dos de la lista de UPyD, y se especuló con que también Ángeles Pedraza formaría parte de esa misma lista, aunque finalmente no se concretó.

Con Mari Mar Blanco en la lista del PP pensaban algunos que en cierto sentido se contrarrestaba a los partidos que presumiblemente van a lograr votos de quienes dan credibilidad a los que acusan a Rajoy de no ser contundente con los restos de ETA. Sin embargo, el presidente prefirió no jugar esa baza de evidentes tintes oportunistas entre otras razones porque Mari Mar tiene mucha presencia en el PP por ella misma, y porque además ocupa la presidencia de la Fundación de Víctimas, donde intenta apaciguar las diferencias que existen entre varias de las asociaciones.

En definitiva, las indicaciones que trasladó Cospedal a Sánchez Camacho, indicaciones que evidentemente había tratado la secretaria general con el presidente, fueron las que los dos tenían claras desde el principio, y que mantuvieron a pesar de rumores y especulaciones que hacían pensar que habría grandes sorpresas: Arias Cañete como cabeza de lista y seguro comisario europeo, González Pons para el número dos y futuro presidente del grupo parlamentario, y un tercer nuevo candidato, Ramón Luis Valcárcel. Los eurodiputados más activos en la anterior legislatura que deseaban continuar, se mantienen.

Y se ha dejado fuera a descontentos con sus responsabilidades actuales, o a los que no teniendo ninguna querían ver si las lograban a través de un puesto en el Parlamento Europeo.

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