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Desde mi córner

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

La paz social, ese imposible en el Betis

Volver a la Federación aconsejan algunos, lo que muestra cómo olía, huele y olerá el asunto

Cuando tanta importancia se le da en cualquier disciplina deportiva a lo provechoso que puede ser arrimarse al perol, mal van las cosas. De siempre, estar en la Federación era perseguido en aras a un mejor trato arbitral y hasta se tenía a los colegiados clasificados en dos bandos, los halcones y las palomas. Los primeros iban de justicieros por la vida, mientras que los segundos eran los ideales para que juzgasen los partidos de casa.

Estar cerca del perol, entonces en Alberto Bosch y hoy en Las Rozas, era como una especie de tierra prometida donde las cosas irían muy bien. Y las verdad es que a unos les iban muy bien y a otros como siempre, señal inequívoca de que algo olió, huele y olerá a podrido en este fútbol de nuestros amores. Ahora, los que asaetean al tándem Haro&Catalán hagan lo que hagan culpan del maltrato que el Betis sufre de los árbitros a la huida del presidente del calor federativo.

El maltrato es evidente por mucho que los poco fiables exigentes esgriman que sólo se trata de excusas con las que maquillar la pobre campaña del equipo. Y cierto es que dicha campaña no está yendo acorde con lo esperado y que las expectativas creadas en verano están lejos de cumplirse, pero negar que con otros arbitrajes más normales la situación sería mejor son ganas de desvirtuar la realidad y de tocar los costados. ¿Y la solución dónde puede hallarse para ganar más veces?

En condiciones de normalidad y ya que el club marcha de bien como nunca, sólo en la yerba puede estar la solución. Fumar la pipa de la paz con Rubiales es lo que aconsejan algunos, pero tampoco cuando las relaciones eran normales gozaba el equipo de un buen trato arbitral, conque a ver cómo se le da carpetazo a la situación. Lo cierto es que la paz en el club de las trece barras con corona difícilmente se da. Debe ser su sino y antes por fas y ahora por nefas, más de lo mismo.

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