Visto y oído

Antonio / Sempere

La peoná

LLEGÓ el turno de Nieves Concostrina en y su sección El acabose' dentro del magazine No es un día cualquiera. Llegó su hora, ubicada esta temporada después del boletín de las diez, y tuvo a bien saludar a Pepa Fernández de la siguiente forma: "Pues aquí me tienes, haciendo una peoná". No vale que yo lo cuente. Hay que oírla a ella. Hay que escuchar su tono. Su gracejo. Su intención.

A un servidor, que por lo visto se conforma con muy poco, tal vez porque el paso del tiempo nos da paciencia y serenidad, este pequeño gesto le sirvió para arrancar del mejor modo posible el día. Fue escuchar a Nieves Concostrina, y sentir que tenía las baterías cargadas, que estaba dispuesto a todo, que podía saltar al ruedo de la calle, a hacer la prosaica compra en el supermercado, a ver estrenos del fin de semana tan poco estimulantes como Machete, Salvando las distancias o Híncame el diente con una sonrisa entre los labios. Sabiéndome dichoso. Corroborando que lo mejor está en las pequeñas cosas de la vida. En la ironía. En la insinuación. En la complicidad, y perdón por volver a citar una de mis palabras favoritas, pero por algo lo es.

La peoná de Nieves Concostrina me dio la vida. La forma de hablar. El subtexto. Ese "aquí estamos, haciendo una peoná" pronunciado con un sentido del humor inimitable, con ese gracejo que bien podría ser en acento malagueño por Inmaculada Jabato, otra diosa de la radio, pero que fue puesto en boca por una madrileña de pro, nos volvió a conectar con la vida. Por eso se lo agradecemos tanto. Qué sería de nosotros sin la Concos, como la llama cariñosamente Pepa. Con una sección dedicada precisamente a la muerte, tenía que ser. Y es que donde hay talento...

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