Crónica personal

Pilar Cernuda

El peor enemigo

HA dicho Esperanza Aguirre que su peor enemigo es el exceso de confianza. Si es consciente de ello se supone que lo corregirá y que además pedirá a sus colaboradores que también lo consideren un error, porque el exceso de confianza ha provocado fracasos históricos. Se ha repetido hasta la saciedad que una cosa son las encuestas y otra las papeletas depositadas en una urna, que no siempre coinciden, como bien saben los expertos en sociología y en comunicación. Aguirre maneja sondeos que le dan de mayoría absoluta para arriba, la ven nacida para la gloria, sin adversario que se le resista. Pero efectivamente el exceso de confianza puede llevar a errores monumentales y a resultados impensables.

Aguirre reconoce que le puede perder el exceso de confianza, pero lo mismo podría aplicarse a su rival, Tomás Gómez. Piensa que por haberse impuesto nada menos que al secretario general de su partido y presidente del Gobierno, además de haber vencido a la dirección nacional del PSOE, tiene por delante el camino libre hacia la Puerta del Sol -sede del Gobierno regional- o incluso el camino que conduce al Palacio de La Moncloa. No es una broma, algunos de sus colaboradores lo ven ya como sustituto de Zapatero en el cartel del 2012. Primero tiene que ganar a Esperanza Aguirre, y aun así es difícil verle con apoyos unánimes para aspirar a la Presidencia del Gobierno. Hay otra operación en marcha que es sobradamente conocida, que no mueve la silla a Zapatero pero sí quiere estar preparara por si Zapatero da la espantá, y en esa operación, en la que están los más influyentes del PSOE actual, y muchos de los más influyentes del PSOE anterior, el de Felipe, el nombre de Tomás Gómez no se pronuncia para nada.

Algunos socialistas que se han mordido la lengua hasta ahora por lealtad al partido, ya no disimulan su satisfacción y, en su entusiasmo, caen en el exceso de confianza y pronuncian frases de las que posiblemente después se arrepienten o se arrepentirán. Como ha ocurrido con Alfonso Guerra: acierta, porque está cargado de razón, cuando afirma que los que apoyaron a Gómez han ganado y los derrotados son los que han apoyado a Jiménez. Yerra en cambio cuando se refiere a uno y otra como señor Gómez y señorita Trini. No. Debe expresarse con respeto a los demás. Más aún cuando se trata de una mujer, compañera de partido y ministra.

Las espadas aún no han empezado a estar en alto, Gómez todavía no ha arremetido con fiereza contra Aguirre y su gobierno, pero lo hará. Y tampoco están en alto dentro del PSOE pero lo estarán, porque los que apoyaron incuestionablemente a Jiménez se sentirán discriminados si Tomás Gómez no los incorpora cuando antes a su equipo, a su proyecto. Debe guardarse del exceso de confianza.

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