hoja de ruta

Juan M. Marqués Perales

El pie de foto

NO es que la prensa extranjera conozca mejor que la española las tripas de España, pero las refleja muy bien, un buen espejo que nos ofrece otra visión de la realidad. En su último número, The Economist se pregunta si hay alguien dispuesto a dirigir España. El semanario británico, fundado en 1842 y cuyos artículos nunca van firmados porque son asumidos por la garantía de una publicación centenaria, critica los silencios de Mariano Rajoy, niega la existencia de esos prometidos recortes sin dolor y se lamenta de esta actitud, que no es otra que la de querer ganar las elecciones haciéndose el muerto: flotando boca arriba. Qué bien se vive en verano. El artículo, que otorga al PP la victoria en las próximas generales, se ilustra con una fotografía de Rajoy en cuyo pie se lee: un hombre sin nada que decir. En otras publicaciones, el texto que describe la imagen debe ser estrictamente descriptivo, éste es un editorial conciso. Sin embargo, es al final del artículo cuando The Economist ofrece su revelación: hay cargos del PP que admiten en privado que Elena Salgado, vicepresidenta económica, no lo está haciendo mal. Es un buen comienzo, se dice textualmente. Vaya, la situación recuerda a la de 1994-1996, cuando un primer Pedro Solbes encarriló la economía por la senda de Maastricht a pesar de que Felipe González se disponía a perder sus últimas elecciones. Es cierto: Rajoy debería aconsejar algo más que el adelanto del adelanto de las urnas. Pero aquella situación, la de 1996, presentaba diferencias sustanciales con la actual. En esos años noventa, Europa era la solución a España; ahora, Europa o será más Europa o no será nada. Entonces, el PP redujo el déficit gracias, entre otras razones, a las privatizaciones de las empresas públicas, pero ahora hable usted con Alierta o Francisco González. El PP ganó las pasadas elecciones del 22-M en las comunidades autónomas con un remedio engañoso, según el cual el exceso del gasto se reduciría con la eliminación de coches oficiales, asesores y cargos de empresas públicas. El chocolate del loro, por lo que ahora urgen a Salgado a que sea ella quien les indique dónde deben recortar. ¿No se derrochaba tanto en conductores? La austeridad es un ejemplo imprescindible, pero no basta. Por eso Rajoy debería dejar su papel de mudito de lo obvio.

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