La ventana

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

Qué pocos pasitos por las calles

San Lorenzo de bote en bote viendo cómo la Divina Pastora venía por Conde de Barajas y en ese punto nos dábamos cuenta de que vivíamos un nuevo paso hacia la auténtica normalidad. Y es que la normalidad del mayo sevillano tiene mucho de procesiones de Gloria por las calles. Mayo florido y hermoso, mes de María, cruces de mayo y procesiones, muchas procesiones de barrio que también estuvieron aparcadas durante la pandemia. Hasta una procesión fluvial se celebró el sábado, desde la Barqueta a la Torre del Oro, pero sí estamos echando menos aquellas cruces de mayo infantiles con sus pasitos y sus limosneras. No sé si ha bajado el furor procesional infantil o qué es lo que pasa, pero para un mayo con todos sus avíos es necesario que haya pasitos por las calles. No sé si será que no me he tropezado con alguno y que por eso los añoro, pero parece que ha bajado la afición.

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