Gafas de cerca

José Ignacio Rufino

Del polvo al lodo

RECUERDO haber estudiado en una asignatura de Marketing un concepto llamado efectos demorados, que provocaba cierta sorna entre los más guasones de la clase: clásicos efectos de morados son una cierta tontuna expresiva que cursa con euforia y enrojecimiento de los ojos. España estuvo en un globo, morada y grana, durante bastantes años, y esa abundancia de plástico provocó unos males que se hicieron visibles con el tiempo: son éstos los efectos demorados, los que te dicen "te estaba esperando, tu enfermedad la fraguaste tú poco a poco, creyéndote joven para siempre; sufre ahora, pecador".

Sucede que tragamos con la corrupción y la hicimos muy nuestra, y no se penaba y ni siquiera afeaba, porque todo parecía ir bien, como parecía que el superávit presupuestario (o el de las pensiones) iba a ser eterno, y por eso mismo tampoco se persiguió el fraude fiscal. De aquellos polvos, estos lodos. Esta semana hemos sabido -nos lo han recordado, más bien- que España es un país de poca calidad democrática, con unos síntomas claros de corrupción política y económica crónica. Lo ha vuelto a decir el ranking de Transparencia Internacional. Nuestra realidad institucional es más tirando a opaca que a transparente.

Quiere uno pensar que la realidad que refleja esta clasificación -en la que retrocedemos de nuevo- es un efecto demorado. Que ahora debatimos y juzgamos a la corrupción, pero que ésta es menor ahora que antes, quizá simplemente porque no hay economía pública de donde trincar. En los juzgados ahora se dirime y pena -mucho o poco, ésa es otra cuestión- la corrupción de antes, la que estaba carcomiendo los cimientos de nuestra mejor expresión colectiva, la que estaba desnudando y arruinando al Estado económica y, ay, socialmente. Sin darnos cuentas, porque teníamos los ojos morados de ebriedad. Ahora los tenemos, como María de la O, morados de tanto llorar.

Cabe consolarse con que, quizá, estamos desintoxicándonos. Que puede que en un futuro próximo esta depuración nos permita ser más dignos y mejores.

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