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rafael / sánchez Saus

60 preguntas

LA presentación en Sevilla de un libro que no atrajo la presencia de los medios ni ha gozado de esas campañas de promoción reservadas a los llamados eventos culturales, tal vez no debiera ser motivo de una columna que aspira a seguir el pulso de la actualidad. Sin embargo, a menudo, lo inactual puede ser el terreno fecundo sobre el que crecen las ideas llamadas a convertirse en paradigmas, las que acaban arrumbando tópicos y medias verdades que casi siempre encontramos condicionando negativamente la actualidad que se abre paso hacia las primeras páginas de los periódicos.

60 preguntas sobre ciencia y fe respondidas por 26 profesores de universidad, editado por Stella Maris, es uno de esos libros que no se puede dejar de tener a mano e ir leyendo, aunque sea a ratos perdidos, desde que se repasa el índice de las sesenta fulgurantes preguntas que plantea y responde. Que cada una de ellas, aunque agrupadas en bloques temáticos, posea entidad propia y la respuesta no ocupe más de media docena de páginas, permite ese manejo informal, caprichoso incluso. El interés de preguntas y respuestas, científicamente muy rigurosas pero de lectura asequible, nos va llevando de la mano por cuestiones como ¿Es el hombre un animal más?, ¿Qué dice la ciencia sobre el origen del hombre?, ¿Es la materia la realidad más profunda?, ¿Debe someterse la ciencia a controles éticos?, ¿Hay límites filosóficos para el conocimiento científico?, ¿Puede darse un conocimiento científico de Dios? o ¿Tiene la razón algo que decir sobre Dios y el problema del mal?, en las que podemos ir viendo reflejados muchos de los grandes debates de la cultura actual, con consecuencias sociales a la vista. También hay espacio para temas de apariencia más especializada relativos a Física cuántica, Neurociencia, Cosmología o Matemáticas, explicados de forma muy atractiva.

Merece aplauso el trabajo realizado por los editores, el catedrático e ingeniero Manuel Alfonseca y el brillante filósofo de la ciencia Francisco Soler, en la preparación de las preguntas y en la selección de esos 26 científicos y filósofos de habla hispana encargados de responderlas. Un elenco extraído de trece universidades distintas que, por sí mismo, es una respuesta contundente a la última de las cuestiones que el libro plantea: ¿Puede un cristiano ser científico? ¿Puede un científico ser cristiano?

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