La ciudad y los días

carlos / colón

De premios y jurados

LA basura de las setas opta como finalista al premio Mies van der Rohe. Ningún problema. Los premios son los premios y en su historia son muchos los olvidos (Borges, Conrad, Tolstoi o Proust sin Nobel; Hitchcock, Chaplin, Lubitsch, Welles, Hawks, Fellini o Kubrick sin Oscar al mejor director), las estupideces (en el infausto 1977 Rocky recibió el Oscar a la mejor película compitiendo con Todos los hombres del presidente y Taxi Driver, mientras su director, John G. Avildsen, ganaba a Ingmar Bergman, Sidney Lumet y Alan J. Pakula como mejor director) o las clamorosas injusticias (los cero puntos que obtuvo Remedios Amaya en el Festival de Eurovisión de 1983 con ¿Quién maneja mi barca?).

Este último ejemplo me parece el más apropiado para su comparación con las setas, tanto por la calidad de la obra como por la capacidad de su letra para expresar lo que algunos sevillanos sentíamos en los años alfredinos (Ay, ¿quién maneja mi barca, quién, / que a la deriva me lleva, quién?) y lo que el alcalde debía decirle a Herr Mayer ("por mucho que tú me pidas, yo te lo doy"). A la deriva íbamos, desde luego. Y por mucho que las setas pidieran, más se les dio; hasta el punto de duplicar su presupuesto: de una primera estimación, cuando ganó el concurso, de 33 millones de euros pasó a un presupuesto firmado de 51,2 y terminó costando 110.

De premios y jurados estamos todos curados. Diez hombres sin piedad formaron el jurado que eligió las setas, nombrados por el alcalde, la Gerencia de Urbanismo, la Federación Provincial de Asociaciones, la Cámara de Comercio, la Consejería de Cultura y la Delegación de Obras Públicas. Como el antiguo mercado se derribó el mismo año 1973 en que TVE emitió Doce hombres sin piedad, me pregunto si en aquel jurado hubo siquiera un sensato y valiente José María Rodero, o si todos fueron como Ismael Merlo, Sancho Gracia, Pedro Osinaga o Fernando Delgado. Que Pomona -la diosa de las frutas y las huertas cuya estatua presidía el muro sur del antiguo mercado de la Encarnación- les haya perdonado.

Ganen o no, que las setas sean finalistas ya es escandaloso. ¡Jurados…! ¿Qué más da que una prestigiosa empresa de ingeniería emitiera un informe en el que advertía que la estructura del proyecto, tal y como está concebida, no es realizable? ¿Qué más da que se cambiaran los materiales sobre la marcha, que se duplicara el presupuesto o el torpe y basto acabado? ¡Jurados…!

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