La ventana

Luis Carlos Peris

La prevaricación como percha legal para una cacería

VIENDO y padeciendo el paisaje que nos rodea se me importa una higa si los ropones consideran prevaricación que un niño esté un día más de lo que le corresponde con su padre. Es más, me da igual que sea para salir en una cofradía que para ir a ver un partido de fútbol. Aquí lo que no me da igual es que por esa guerra tribal entre sus padres, el niño sea utilizado como si fuera una pelota de tenis que va de un campo a otro sin tener otra opción. Y a partir de ahí considero una monstruosidad que a un juez lo expulsen de una carrera a la que accedió dejándose las pestañas en unas oposiciones. Está claro como el agua clara que la Justicia pierde credibilidad a pasos gigantescos, pues no se comprende cómo asesinos gozan del favor de ese mismo tribunal que ha decidido la muerte civil de un profesional que no se ha plegado a la corriente instaurada de que, en caso de duda y hasta sin ella, la mujer lleve razón.

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