OPINIÓN

medicusmundi Andalucía

El problema no es sólo el ébola

SEGÚN un informe publicado en el New England Journal of Medicine, el paciente cero del brote de Ébola que afecta a África Occidental pudo ser un niño de Guinea Conakry que murió el 13 diciembre de 2013. Desde febrero a agosto 2014 se confirman multitud de casos en Liberia, Sierra Leona y Nigeria. En agosto la OMS decreta que estamos ante una "emergencia pública sanitaria internacional" y recomienda medidas para detener su transmisión en medio de la expectante preocupación mundial ante el riesgo de pandemia global. Según su directora general, Margaret Chan, "los países afectados hasta la fecha simplemente no tienen la capacidad para manejar un brote de este tamaño y complejidad por su cuenta". Esta frase pone de relieve el hecho de que el brote más grande de la historia de esta enfermedad se está dando en países sin los recursos suficientes para manejar su propagación y con sistemas de salud públicos con fuertes carencias que se están viendo desbordados por la situación.

Alba D. Tomé, cooperante de Medicusmundi Andalucía, trabaja en la región de Kenieba (Malí), en la que, de momento, no existe ningún caso conocido de infección por Ébola, pero que es de alto riesgo por ser fronteriza con Guinea Conakry y a la que afluye de manera incontrolada gran cantidad de personas de otras zonas. Esta situación imposibilita a los centros sanitarios locales el poder disponer de datos fiables sobre la población a la que atienden: falta de control de la población itinerante, prestación anárquica de atención sanitaria por personal no cualificado, venta ilegal de medicamentos, prevalencia elevada de infectados con VIH, etc.

Tomé informó de que "aunque el brote de virus Ébola comenzó a principios de año, no se iniciaron acciones coordinadas entre los diferentes países de la región para armonizar los planes nacionales de urgencia para el seguimiento y la prevención hasta el pasado julio". "El problema no es solo el Ébola", afirma Tomé, sino que "todos estos riesgos de expansión del actual brote hacia nuevos países de la región de África Occidental se hacen más evidentes y representan un riesgo mayor dados los problemas estructurales del sistema sanitario de los países africanos afectados. Es muy difícil plantear una intervención humanitaria eficiente que mitigue las consecuencias de esta situación epidemiológica si no se trabaja por reforzar los sistemas públicos de salud de estos países para que puedan atender, en primer lugar, las necesidades de salud básicas de la población a la que atienden y, además, prevenir eventuales situaciones de crisis sanitaria".

Esta deficiencia estructural es compartida, en mayor o menor medida, por todos los sistemas sanitarios de los países afectados. Mucho de su personal sanitario o está saturado o, en muchos casos, ha huido por miedo y los centros de salud han quedado abandonados, con lo que se dejan de atender las necesidades médicas básicas de la población como partos, salud materno-infantil o los frecuentes casos de malaria, dengue o desnutrición infantil que va haciendo cada vez más profunda la brecha sanitaria en la zona, lo que supone un durísimo golpe para un sistema de salud tan frágil y con tantas carencias y para una población que se siente en riesgo y abandonada.

Tags

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios