Las procesiones de Sevilla

La historia y la importancia de nuestras hermandades está en el desfile en su totalidad

Las hermandades y cofradías sevillanas se preparan para su principal acto del año: ir a la Iglesia Catedral en estación de penitencia. Y los sevillanos nos preparamos para ir a ver las cofradías. Y las procesiones. Porque no es lo mismo. Las cofradías y hermandades son agrupaciones de culto, con origen en muchos casos en los gremios, como recuerdan algunos nombres con que las conocemos, por ejemplo, los Panaderos. Y las procesiones son las comitivas, los desfiles que se organizan por las hermandades y cofradías. Comitivas que entroncan con nuestro ser mediterráneo y con la cultura clásica, de Grecia a Roma, y alcanzan su expresión canónica en el Renacimiento. En resumen, esas comitivas o desfiles son la manifestación pública de nuestras hermandades y cofradías en la calle. Por otra parte, no podemos olvidar que la procesión es la historia de la cofradía o hermandad en la calle, a través de un protocolo estricto, establecido y seguido durante años, cuyas claves posee el público sevillano, para su entendimiento y aprecio.

En las últimas décadas, del auge de las hermandades y cofradías se ha derivado una presencia muy numerosa de hermanos en los desfiles de penitencia. Que unido al mayor número de personas que las contemplan en las calles y plazas, ha tenido como consecuencia que a veces se haya desvirtuado la relación entre la comitiva y los espectadores. Una de las respuestas del público ha sido poner mayor énfasis e interés devocional en los pasos y en las imágenes y menos en la comitiva como desfile o manifestación, debido a la duración de su discurrir en las calles y a la menor movilidad del público. Porque una de las claves de las procesiones, es el orden y el equilibrio. Orden de la comitiva y equilibrio entre las hileras de penitentes y los pasos. Equilibrio en toda la comitiva. Quizás en los últimos años hemos podido olvidar que los nazarenos ordenados en parejas y en tramos, son una parte esencial. Quizás la devoción y la admiración por la perfección de las imágenes ha podido desequilibrar nuestra atención hacia los pasos, considerando las largas filas de nazarenos como un intermedio. No es así. La historia e importancia de nuestras hermandades está en el desfile en su totalidad. De la cruz de guía al último músico. La procesión es una perfecta expresión de devoción, historia y tradición que hunde sus raíces en lo más profundo de nuestro ser mediterráneo, plena de sentido. La Semana Santa en sus formas se ha caracterizado, desde que la recuerdo, por un equilibrio entre lo que se ha conservado y lo que se ha modificado y mejorado. A velocidad lenta, con la mesura de las cuestiones relevantes para una comunidad. Siempre aparentemente igual y siempre cambiante. ¿Por qué vamos cada año a ver las procesiones de Semana Santa de Sevilla? Además de las razones íntimas de cada uno, para ver cómo, lo que siempre es igual, ha cambiado en cada ocasión. El encuentro entre lo permanente y lo efímero, en perfecto equilibrio.

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