La tribuna económica

Gumersindo / Ruiz

Un programa para Europa

ES una falta de sensibilidad hacia el electorado que los partidos se entretengan con asuntos banales y no aborden las cuestiones de envergadura que sí interesan al ciudadano. No se trata de un capricho intelectual, sino de una exigencia para que los políticos construyan programas donde se piense en la Europa del presente y del futuro. La producción europea se contraerá este año casi un 4%, lo que sirve como resumen de los problemas que hay por delante. Aunque en España y Andalucía tenemos nuestros propios asuntos que arreglar, y Europa no debe ser una excusa para disculpar lo que hemos hecho mal y la debilidad de nuestras respuestas, sí es cierto que los problemas tienen hoy dimensiones internacionales y que es preciso desde la política nacional plantear nuestro proyecto para Europa.

A propósito de la quiebra de General Motors hemos visto cómo las fábricas españolas dependen del futuro de esa compañía, pero sobre todo de las soluciones que se han buscado en Alemania a Opel, la rama europea de la firma americana. La salida a la baja demanda de consumo que impide exportar y vender internamente pasa también por la recuperación de la economía europea. En España hemos tenido un fuerte endeudamiento privado y déficit en la balanza comercial, que se ha compensado dentro de la UE con los superávits de países como Alemania y los Países Bajos. Ahora se corregirá , pasando de un déficit del 10% al 7%, porque importaremos menos y mantendremos en parte las exportaciones de servicios, sobre todo el turismo, pero está claro que nuestra economía no puede consumir tanto, que estamos fuertemente endeudados, y que dependemos de Europa y de sus políticas. El desplome de las economías del este de Europa, que nuestras empresas han visto como una oportunidad más que competencia, y donde la inversión exterior ha caído del 10% del producto a cero, requiere también una intervención a escala europea, pues era la salida que había para la producción y la demanda.

Hace unos días, el presidente del Gobierno se reunía con los representantes del sector turístico, que le proponían medidas a debatir en Europa, entre ellas ampliar la oferta turística más allá de las fronteras europeas, a nuevos países que tienen cierta capacidad de demanda, lo que sin duda repercutirá en el turismo español, que está muy bien posicionado; ahora es también un buen momento para que las inversiones que necesita el sector se hagan desde Europa. No hemos oído en el debate sobre las elecciones qué papel nos interesa que tenga el Banco Europeo de Inversiones, institución que tendrá que asumir protagonismo en la crisis, con préstamos, desarrollo de infraestructuras, y asunción de riesgos.

El panorama económico es desolador, pero precisamente la gravedad de la situación exige que los candidatos al Parlamento Europeo, que pueden legislar sobre políticas comunes del turismo, financiera, fiscal, infraestructuras, agraria e industrial, educación y tecnología, entre otras muchas, digan cuáles son sus proyectos para el futuro de Europa pero, sobre todo, para una salida europea de la crisis. Éste es el único debate que interesa ahora, porque está en juego la esperanza de millones de trabajadores y empresarios.

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