La aldaba

Carlos Navarro Antolín

cnavarro@diariodesevilla.es

El progreso está en proteger la vida

Por supuesto que hay una cultura de la muerte en ciertas legislaciones que nos venden como avanzadas y sociales

Europa, la modernidad, la alternancia, el cambio y otros conceptos o valores no son buenos de por sí. Serán positivos, favorables o recomendables siempre que las circunstancias así lo dictaminen, pero no lo son "de suyo", en expresión del catedrático y jesuita don Antonio Gordillo Cañas. Lo pensaba al oír algunas opiniones sobre el avance de la Ley de Eutanasia, suicidio asistido, consentido o como prefieran llamarlo. "Nos igualaremos a Europa". Pues esa igualdad me repugna, aun aceptando por supuesto el resultado de una votación democrática. Es mucho más barato y cómodo quitarse al enfermo o al viejo, o ambas cosas a la vez, que gastar en sus cuidados, atenciones y mantener viva la llama de la esperanza. No nos hagamos trampas al solitario como sociedad porque es lo peor en lo que podemos incurrir. ¿Quién gana con la eutanasia? Los familiares responsables del cuidado y el bolsillo del sistema sanitario.

La sociedad, acostumbrada a ciertas teorías consumistas de la calidad de vida, a la ausencia de sacrificio y a los atajos en vez de a las cuestas arriba, recibirá con amplio apoyo cualquier instrumento que le permita seguir ese esquema de valores. Pero que no me hagan ver que así es como tienen que pensar las personas "normales", porque es lo "moderno" y lo que nos iguala con Europa, porque la normalidad es discutible, la modernidad no digamos, y Europa no ha sido precisamente ejemplar en muchos momentos de la historia. Poco a poco nos meten esos conceptos, derivados de la supuesta supremacía moral de la izquierda, como al niño le meten la tortilla haciendo el avioncito. ¿Y si un paciente se encuentra depresivo y quiere irse de este mundo? ¿No lo ayudamos, no lo rescatamos? Es más cómodo abandonarlo, pensar que es lo que quería y dormir tranquilos porque pronto nuestra conciencia estará, además, blindada por la ley.

Claro que hay una cultura de la muerte tras ciertas leyes y conceptos que se emplean masivamente en los debates y tertulias. No sé si coincido con Vox ni me importa lo más mínimo. Todos los partidos pueden tener visiones acertadas en un momento dado, lo que no quiere decir que haya que compartir sus idearios y maneras de proceder al completo. Para algunos la vida es un valor supremo. Y la Ley de la Eutanasia, lejos de ser un avance que esconde una comodidad temeraria, es un fracaso para la sociedad. El progreso estaría en no abandonar a nadie, la modernidad radicaría en no soltar la mano de ningún paciente y el avance consistiría en intentar salvar a todo ser vivo. Aquí sólo ganarán los psiquiatras. Al tiempo.

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