La esquina

josé / aguilar

¡Qué pronto aprenden!

QUÉ pronto están aprendiendo los nuevos políticos las tretas de los políticos viejos. Venían a jubilar la política antigua de la "casta" y ya van asumiendo lo peor de ella. Por ejemplo, el oportunismo y el ventajismo. Y eso que aún no tienen poder. Les ha bastado la expectativa de ocuparlo para repetir las conductas contra las que han construido su mensaje a la sociedad.

Echemos un vistazo al panorama. En Ciudadanos, donde ya se critica abiertamente el personalismo de Albert Rivera, los candidatos de Málaga y Almería han pretendido hacerse alcaldes con una representación escuálida en comparación con la de los respectivos alcaldables (y alcaldes en ejercicio) populares. Intentaron subvertir en su beneficio el pacto más lógico: en vez de sumar sus votos escasos a las minorías muy mayoritarias del PP, que el PP les diera a ellos las alcaldías. El de Granada, que tuvo 15.000 votos, ha puesto como condición para el pacto que el PP quite a su candidato, Torres Hurtado, que tuvo 39.000, y ponga a otro en su lugar. Y dos huevos duros: también exigen la dimisión de la actual concejal de Movilidad. ¿Qué manera de "negociar" es ésta? Pues una manera oportunista y ventajista.

Vámonos que nos vamos con la izquierda radical. Negocian PSOE (23 escaños), Compromís (19) y Podemos (13) para arrebatar la Generalitat valenciana al PP (31), y parece que avanzan en un programa común. Pero he aquí que la de Compromís -tercera fuerza política- exige ser ella la presidenta en lugar del socialista, y el de Podemos la respalda. Si el PSOE no acepta el chantaje, no hay pacto que valga. En Aragón, tres cuartos de lo mismo: el presidenciable de Podemos, Pablo Echenique (14 escaños), ha acudido a la negociación con el firme propósito de que el presidenciable socialista (18 escaños) le ceda a él el cargo para desalojar al PP pese a su corta mayoría relativa.

No hay argumentos de peso por parte de estos próceres ciudadanos y podemitas: sólo "porque yo lo valgo". Porque las urnas los han colocado como minorías poco representativas de la voluntad del electorado, pero que valen para acabar con ayuntamientos y comunidades del PP. Decían que lo importante son los programas y el modo de hacer política, y ahora se ve que lo importante es mandar y colocarse. Aunque sea con los viejos modos del chantaje que desafía los números y la razón. Igualito, igualito, que los de la denostada casta.

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