la esquina

José Aguilar

Contra el provincianismo

ESTE año la Junta parece haber hecho un ejercicio de superación de los localismos que lastran el despliegue de la autonomía andaluza: ha presentado los presupuestos de 2012 sin provincializar las inversiones. Curiosa forma de enfrentarse a los particularismos esterilizantes.

Con esta fórmula, calificada por el consejero de Cultura, Paulino Plata, de "innovación política", se evitan los agravios comparativos sobre qué territorios son beneficiados y cuáles son perjudicados por la política presupuestaria del Gobierno andaluz, y nada menos que en vísperas electorales. En realidad, todos salen perjudicados por la caída de la inversión pública, que alcanza el 10% con respecto al presente año.

La apuesta de la Junta por el mantenimiento de las políticas sociales (educación, sanidad y dependencia) se hace, pues, a costa de las inversiones que generan empleo y proporcionan riqueza. También lo hace la educación, y más sólidamente, pero es verdad que a más largo plazo. La explicación oficial es que con el nuevo método se gana en flexibilidad, ya que se crea una especie de fondo único para financiar las obras previstas en el conjunto de Andalucía que permite salvar con menos esfuerzo y lío administrativo los inconvenientes que surjan en determinados proyectos, desviando los fondos con facilidad hacia otros.

Aceptemos pulpo como animal de compañía, o sea, la no provincialización de los presupuestos como signo de modernidad, pero, entonces, ¿por qué no se ha hecho antes, en cualquiera de los larguísimos años de gobernación de los mismos que ahora sacan el pulpo a pasear? La razón es evidente: porque ha habido muchos años de bonanza y presupuestos expansivos en los que los consejeros se desparramaban por el territorio como reyes magos y cada uno sacaba pecho en su provincia detallando todas las inversiones proyectadas y avaladas por las correspondientes partidas.

Ahora se acabó el carbón y hay que reinventarse. Ya el año pasado, con un presupuesto menguante, la Junta defendió la idea de que los proyectos no se eliminaban, sino que se prolongaban en el tiempo, pero que eso no suponía recorte alguno (algo tan peregrino como cuando Esperanza Aguirre considera que no recorta nada aumentando las horas lectivas en el sistema de enseñanza de Madrid, lo que provoca la no contratación de al menos mil profesores interinos). Para 2012 la Junta da un paso más. La mejor manera de que no se haga visible la merma de las obras de infraestructura en cada provincia consiste en no ofrecer a la opinión pública los datos que concretan dicha merma.

El caso es que los andaluces saben perfectamente qué obras iban a hacerse en su provincia y el año que viene no se harán.

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