Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Un punto

QUE a la hora de la cena nos expliquen las bondades de la danza del vientre o nos indiquen el punto exacto en el tobillo para que nos relajemos antes de dormir nos hace evocar otros tiempos, otros modos. Otras programaciones. Es realmente insólito que Canal Sur se atreva a ofrecer un programa sobre salud a la hora de los forenses, las prostitutas o los bailarines. Todo un punto. Nuestras parrillas son dignas de Mentes criminales, por eso desarma que en medio de un zapeo nocturno aparezca la imperial sonrisa de Roberto Sánchez anunciando consejos y la proclamación de las bondades de nuestro entorno, siempre tan infravalorado. Ponte a punto cumplió su papel de outsider y lo agradecieron sus muchos incondicionales de la sobremesa de Salud al día. La revista concebida por la autonómica es un costurero de reportajes variopintos que ponen rostro humano al hospital. Esos médicos al aire libre, los monitores melosos y, sobre todo, esos famosos despendolados por un migote con aceite de oliva componen una fórmula casi magistral. Las apariciones de José Mercé o Joana Jiménez este martes conectaron con la complicidad de una audiencia que desea esquivar las tramas sanguinolentas de la competencia.

El equipo de Roberto Sánchez ha sabido narrar en positivo, en optimismo, achaques y dolencias que en manos de otros acaban dañadas por la ictericia del sensacionalismo y la aprensión. Un formato como Ponte a punto viene a atisbar la posibilidad de que otro tipo de programas, sin ser puntazos, son posibles en el prime time, aunque a la estructura de un clon de Salud al día le viene grande una duración de hora y media. Tantos minutos de salud fueron demasiados, pero tratándose de Canal Sur bien le vino esta purga temática.

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