El poliedro

El rábano por las hojas

La iniciativa 'estosololoarreglamosentretodos.org' es voluntarismo ante la incertidumbre

CUANDO los problemas colectivos crecen y además son duros de roer, surgen como champiñones los predicadores del pensamiento positivo, que lo mismo enuncian teorías sobre la fuerza del optimismo en forma de proyecto de best-seller que hacen manifiestos-homilía, reformulando aquello tan propio de los púlpitos de "cuando se desea algo con mucha fuerza, simplemente sucede". Mirar a través del cristal verde esperanza es conveniente en muchos momentos de la vida, para los individuos y también para los pueblos. Creer en algo da fuerza, como la da un complemento vitamínico ante la astenia primaveral, o como pretende esa recomendación de los terapeutas de la depresión: "Salga usted de casa aseado y arreglado". Se trata de atacar el síntoma... quizá porque la causa del mal es muy poderosa y radical, o incluso porque se la desconoce. Poner buena cara al mal tiempo es una máxima muy popular y puede contribuir a negociar mejor el temporal, pero desde luego no es una táctica para solucionar los problemas.

Las teorías económicas cuentan entre sus filas a quienes coinciden con la mencionada opinión, pero en versión agregada: si muchos esperan que algo suceda, ese algo tiene muchas más probabilidades de ocurrir. Según quienes esto sostienen, sin embargo, hablamos de expectativas que nacen de una percepción de la realidad, y no de creencias ni de un mero ejercicio de voluntarismo. Por ejemplo, si muchos brokers temen de repente que el euro se deprecie frente al dólar, el euro tenderá a bajar, lo cual se realimentará con los ataques de ocasión de las implacables formaciones de halcones que pululan por los mercados de capitales. O sea que, en este asunto de las expectativas, hay mucho de material y poco de espiritual; y nada de telepático o providencial.

Se ha escrito mucho esta semana sobre la iniciativa de empresas, intelectuales y profesionales españoles denominada estosololoarreglamosentretodos.org. El nombre de la plataforma evoca a aquello de "somos los mejores bueno y qué" que se cantaba al ganar un partido en el recreo. Decido bichear. Entro en esta web del mentalismo anticrisis y me encuentro con un vídeo donde el escritor Juan José Millás compara la temperatura con la sensación térmica para concluir que la sensación de crisis es exagerada. Que la sensación térmica de crisis es más intensa que la crisis en sí. Lamentablemente, algunos nos tememos que no es así, sino más bien al contrario. Es de temer, además, que esta iniciativa de sugestión colectiva desaparezca en poco tiempo, como lágrimas en la lluvia: El Langui, Pau Gasol Leopoldo Abadía, Mercadona, Millás, Romay, y también cientos de personas sin tanto nombre se suman a la iniciativa de la motivación redentora. Demasiada heterogeneidad para España. De nuevo, ojalá. Permítanme que dude, y para justificar mi tibieza traigo a colación dos máximas que extraigo de la web de moda, y no de un breviario del buen adolescente escrito en las primeras páginas de un libro de texto: "Porque cuando tú, y tú, y tú, y yo, nos convertimos en nosotros, no hay nada que no podamos arreglar." "Somos gente como tú, y pensamos lo mismo que tú piensas. Y lo que hacemos es lo que tú hubieras hecho en nuestro lugar."

Necesitamos: un nuevo contrato de trabajo, una política presupuestaria y fiscal clara (¿subimos o bajamos los impuestos?), un traslado de la austeridad de los particulares a las administraciones públicas, una casi utópica reformulación de las competencias estatales y autonómicas, recuperar el tiempo perdido en educación de los nuevos españoles… y mientras peleamos por estos asuntos tangibles, no está de más entonar el All together now y hasta souls antidepresivos. Pero no cojamos el rábano por las hojas, ni nos despistemos

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