La tribuna

Alberto Priego

El rapto de Europa ya no acaba en Creta

Cuenta la mitología griega que Europa era una hermosa mujer fenicia que vivía en Tiro de la que Zeus se había enamorado. Éste se transformó en un toro blanco para seducirla y tras pedirle que se subiera a su grupa se adentró en el mar hasta llegar a Creta, donde Europa se percató de que el toro no era tal, sino que era Zeus. Así, contra su voluntad, engendró tres hijos y, como contraprestación, le concedió un autómata de bronce, un perro que no soltaba su presa y una jabalina que no erraba. Sin embargo, Europa había echado su vida a perder. Se podía utilizar el símil para explicar la situación actual y ver que Europa ha sido de nuevo engañada, esta vez no por un toro sino por un oso: Rusia. Europa ha tenido que ir hasta la tierra del vellocino de oro, Georgia, para darse cuenta de que había sido engañada y de que, en esta ocasión, las jabalinas, los perros o los autómatas son oleoductos y gaseoductos que supuestamente traían energía a un precio muy reducido.

Aunque desde agosto las relaciones entre Estados Unidos y Europa venían mejorando, la crisis de Georgia ha servido para consumar esta reconciliación. La visita del pasado lunes de la troika comunitaria al Kremlin no debe ser analizada sino como la culminación de un proceso de reconciliación entre Bruselas y Washington que cura las heridas abiertas por la guerra de Iraq. Rusia pensaba que podía dar un golpe de efecto en Georgia aprovechando las diferencias entre europeos y americanos. Sin embargo, en Bruselas y Washington han sabido encontrar una combinación muy acertada para hacer frente a la amenaza del oso. Mientras que los EEUU han mantenido una posición más dura mostrando el palo, la UE ha sabido enseñar la zanahoria a un oso que necesita alimentarse.

La actuación la UE ha sido francamente acertada desde que, a mediados de agosto, el presidente Sarkozy presentara un plan de alto el fuego que sólo se terminará de aplicar el próximo 1 de octubre cuando, según prometió Medvedev, las tropas rusas se retiren de Georgia. Para poder obligar a Rusia a cumplir con los seis puntos contenidos en el plan la UE se ha apoyado en la coerción norteamericana, que amenazó a Rusia con expulsarla del G-8 y con suspender la ratificación del Acuerdo 123 de cooperación nuclear civil. Desde el pasado 1 de septiembre hasta la visita del pasado lunes de Sarkozy, Durao y Solana a Moscú, la diplomacia comunitaria no ha parado de trabajar. En estos días se han celebrado un Consejo Europeo extraordinario, un Consejo de Ministros en Avignon y la citada visita de la troika a Moscú.

El principal compromiso al que han llegado los 27 es el envío de una misión de observación cuyo mandato y plan operativo será aprobado el próximo 15 de septiembre en Bruselas. Una vez lleguen los doscientos observadores que la UE tiene previsto enviar al país caucásico, los soldados rusos comenzarán la retirada, aunque piensan permanecer en Osetia y Abjasia durante algún tiempo. Precisamente este fue uno de los temas más controvertidos en la reunión entre la troika comunitaria y el Kremlin, ya que Moscú no se siente cómodo con la presencia de estos observadores. En palabras de Andrei Nesterenko, la presencia de observadores de la UE fragmentaría las misiones de la ONU y de la OSCE. El otro punto controvertido fue el reconocimiento de Abjasia y Osetia del Sur como Estados independientes. Por el momento sólo Rusia y la neosandinista Nicaragua han reconocido a las repúblicas secesionistas, pero para la inmensa mayoría de la comunidad internacional, entre la que se incluyen Bruselas y Washington, supone un peligroso precedente.

La UE echa en cara a Rusia que el reconocimiento de Abjasia y Osetia del Sur ni estaba en el plan presentado por Sarkozy en agosto ni fue mencionado en el discurso de Medvedev en Berlín. De nuevo se desvela que el toro no es sino un oso polar que pretende engañar a la joven de Tiro.

En lo que al futuro se refiere, las relaciones entre EEUU y Europa parecen gozar de un futuro prometedor. La presidencia francesa está elaborando un documento para relanzar las relaciones transatlánticas que será enviado a la Casa Blanca y los dos candidatos a la presidencia de los EEUU. Sin embargo, no se puede decir lo mismo de las relaciones de Europa con Rusia, que tendrán que pasar su prueba de fuego en la Cumbre UE-Rusia del próximo noviembre. Para entonces esperemos que la bella Europa, que desde luego ya es más vieja, no se deje seducir por las promesas de Zeus y haya aprendido que no hay perros que no suelten su presa ni jabalinas que nunca fallan. Europa nunca debe retomar su camino hacia Creta.

Tags

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios