La ventana

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

De cuando la realidad madruga

Queda claro que a la fuerza ahorcan y que la sociedad que vivimos o sufrimos es la que es. En estos días de septiembre, ese mes que tiene la cara de la más cruda realidad y que pasaporta al arcano la benignidad del verano, empieza la vida para esos niños que, bebés algunos, se dan de cara con el madrugón y el colegio. La presencia de la mujer en el mundo laboral provoca que los niños hayan de ser aparcados en la guardería primero y en el colegio después. Como si no fuese duro lo que le espera, con la vida cada día menos acogedora, el niño deja el nido demasiado pronto para volar cuando aún no tiene alas. El trabajo de las madres, sin el cual difícilmente podría conservarse el estatus familiar, los arroja de casa para darse como con prisas de cara con la realidad y de ahí esos espectáculos de niño llorando desconsolado en la puerta del colegio, de la vida misma.

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