Puntadas con hilo

María José Guzmán

mjguzman@grupojoly.com

La recuperación más difícil

Dar voz y hacer partícipes de las soluciones a los ciudadanos ayudaría en la gestión de la pandemia

Paco Casero, histórico dirigente jornalero y ecologista, despide siempre sus escritos y mensajes con un sonrisa. Es un símbolo de la generosidad, el optimismo y, sobre todo, el compromiso con el que este incombustible andaluz afronta todas las cosas. Con un enfoque positivo. Ése que escasea en los resúmenes de prensa alimentados por la creencia de que las buenas noticias son noticias menores.

Estos días Casero anda preocupado, quién no, por la deriva de la pandemia y por sus daños colaterales. Y uno de ellos es claramente la pérdida de confianza en las instituciones. Ese desapego de la política y de sus decisiones cuya recuperación será, sin duda, la más difícil de todas. Y eso, para quienes creen en la democracia y el poder de la participación ciudadana, es una triste realidad.

Desde la Fundación Savia por el Compromiso y los Valores, este veterano ecologista sigue dando la batalla a diario, intentando aportar soluciones, ideas, debates que ayuden a mejorar el día a día. Uno de sus últimos escritos está dirigido a la ministra de Transición Ecológica y Reto Demográfico, Teresa Ribera, a quien le recuerda el compromiso adquirido por el Gobierno hace ya un año: la creación de una Asamblea Ciudadana de Cambio Climático, una acción que contaba incluso con un presupuesto de dos millones de euros. Éste es un momento clave para traducir a acciones específicas el Pacto Verde Europeo y aportar proyectos que capten esos fondos Next Generation que son un impulso para salir de la crisis con políticas más sostenibles.

Que la sociedad civil quiera implicarse es una excelente noticia y las administraciones públicas competentes deberían aprovechar el potencial de quienes están deseando sumar. El ejemplo de Casero y las iniciativas de la Fundación Savia es sólo un ejemplo inspirador, pero hay muchos casos similares de gente que, desde su humilde posición, ofrece su experiencia y sabiduría para remar en la dirección que nos permita a todos mirar al futuro con algo más de esperanza.

La confianza es algo que se construye con resultados y dando respuestas a la gente mediante procesos en los que se les permite participar. Y eso explica la desafección actual en una época marcada, además, por el caos informativo y por informaciones cada vez más tóxicas. Esa denominada infodemia que complica el panorama aún más si cabe.

Y en medio de todo esto se echan en falta foros ciudadanos, solventes y fiables, donde gente con experiencia y sabiduría deje sus aportaciones y éstas sean tenidas en consideración por las autoridades. Una experiencia enriquecedora en este sentido fue el proceso de creación del Plan 8 de impulso del turismo en Sevilla, donde se dio voz y se puso a trabajar, con muchas ganas, a todo el sector. Seguro que hay más fórmulas para que el ciudadano se sienta partícipe y útil. Eso rebajaría considerablemente el nivel de ansiedad que provoca la pandemia y también el hartazgo y desconfianza en el político que, al final, conduce a una apatía muy peligrosa.

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