la ciudad y los días

Carlos Colón

Las redes sociales y la del pescador

QUIÉN le habrá aconsejado a Benedicto XVI que para modernizarse y predicar con mayor eficacia la Buena Nueva debía utilizar las redes sociales como si fueran una extensión de la red del pescador? Mal favor le han hecho. La rechifla global está comparándolo con Lady Gaga -la más seguida, con 32 millones de cuentas-, haciendo apuestas sobre si superará o no al Dalai Lama y estableciendo a través de complicados cálculos su horizonte tuitero, situándolo en el número 22 entre los más seguidos, justo tras Eminem.

El entorno Twitter queda definido, en cuanto su calidad como medidor de popularidades, por las opciones de sus seguidores. Las diez figuras mundiales más seguidas son Lady Gaga, Justin Bieber, Katy Perry, Rihanna, Britney Spears, Obama, Taylor Swift, Shakira, Kim Kardashian y Nicki Minaj. Y las diez figuras o instituciones más seguidas en España son Alejandro Sanz, el Barcelona, el Real Madrid, Iniesta, Piqué, Cesc, Puyol, Xabi Alonso, Nadal y Ramos. Meter ahí al Papa es como meter a Bach en las discotecas. Si Jesús de Nazaret hubiera tenido estos asesores le habrían aconsejado que su escenario fuera Roma, en vez de Galilea; y que la estrategia para llegar a más gente consistiera en dar espectáculos gratuitos de circo en vez de predicar por los campos y las aldeas de una remota región sometida al Imperio. En cuanto a lo de dejarse crucificar, ni hablar. Y menos entre dos ladrones y sin cámaras.

Si el Papa logra muchos seguidores no significará nada en lo que a la transmisión de su mensaje se refiere. Y si no lo hace, servirá de rechifla general. Desde León XIII los papas impulsaron la prensa católica, oponiendo la "buena prensa" a la "mala", y se dejaron filmar. Desde Pío XI hablan a través de la radio. Desde Pío XII aparecen por la televisión. Pero todo ha sido en vano: la Iglesia siempre ha fracasado en su intento por utilizar los modernos medios de comunicación de masas. Dios cabe en las esculturas, en los cuadros, en la música y hasta en las películas de Dreyer, Bresson o Pasolini. Pero los medios de masas le quedan chicos

Salvo las alianzas entre la prensa conservadora y la Iglesia, tan perjudicial para ella, los proyectos mediáticos eclesiales han fracasado. Todos los periódicos católicos españoles nacidos del impulso de Herrera Oria han abandonado su ideario confesional o desaparecido. Y hoy la realidad mediática es más extraña al hecho religioso que nunca. Como ha escrito alguien con lúcida mala idea, la diferencia entre el debut de León XIII en el cinematógrafo y el de Benedicto XVI en Twitter es que, mientras al primero nadie le hizo competir con Buster Keaton, el segundo debe hacerlo con Lady Gaga.

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