Vía Augusta

La reforma

El comportamiento del empleo en 2020 y 2021 demuestran que el marco laboral que legó Fátima Báñez es útil y funciona

Los datos espectaculares de empleo y paro que arrojó ayer la Encuesta de Población Activa (EPA) del cuarto trimestre de 2021 -y que sirven para hacer balance del ejercicio completo- nos dicen algo más que el mercado de trabajo se ha recuperado del shock pandémico que suposo la expansión global de la enfemedad del Covid-19.

Tanto lo ocurrido en el ámbito laboral en 2020 como en 2021 demuestran que la denostada reforma laboral de la andaluza Fátima Báñez, o si se prefiere del Gobierno de Mariano Rajoy, ha sido un instrumento muy útil, que funciona incluso en la situación de mayor presión a la economía global desde la Segunda Guerra Mundial.

Ante una situación sin precendente, como el confinamiento estricto impuesto en marzo de 2020, y con una reducción del PIB de más de diez puntos, el marco normativo de esa reforma laboral demostró tener los instrumentos necesarios -singularmente los ERTE- para que la empresas pudiesen aguantar sin despidos masivos. Y aunque el empleo retrocedió algo ese año, el daño al mercado de trabajo fue mucho menor que en otras recesiones. Y lo aplicó, presumiendo de ello, un Gobierno de coalición de izquierdas, con Unidas Podemos teniendo la responsabilidad de dirigir el Ministerio de Empleo y Economía Social.

Y en el año que acaba de concluir y que debía ser el primero de la recuperación, y a pesar de que la economía ha avanzado bastante menos de lo que la propaganda del Ejecutivo pregonaba, la reactivación del empleo ha sido tal que supera los niveles previos a la crisis vírica.

Quizás por ello hemos pasado de la demagogia sobre la derogación total de aquella reforma al ajuste que han pactado a tres bandas patronal, sindicatos y Gobierno, y que mantiene la esencia de la reforma que ha permitido dos recuperaciones económicas en un decenio y una crisis sin apenas destrucción de empleo.

(Abro un paréntesis para criticar que el PP no permita su aprobación al menos con una abstención, no sólo porque respeta lo fundamental que ha hecho que esta reforma funcione, sino porque en términos políticos al PSOE le pone en mayores problemas que la reformilla de Yolanda Díaz salga adelante con respaldo del centro-derecha -algo que ella rechaza-, ya que Cs ya ha dicho que votará que sí en caso de que no se modifique ni una coma de lo pactado en la mesa de diálogo social).

Creo que sería bueno que esa actualización, que podría atajar la alta temporalidad, se valide en el Congreso de los Diptutados, pero, si no es así, la lección que nos deja el bienio recién terminado es que tenemos un marco laboral que funciona y que no tocarlo tampoco sería trágico.

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