las dos orillas

José Joaquín León

Un rescate para Gibraltar

CAMBIAN los tiempos hasta hacerse irreconocibles. Cuando España iba bien, con Aznar de presidente del Gobierno, Rodrigo Rato de vicepresidente económico y Luis de Guindos como ayudante suyo, tomamos a las bravas el islote de Perejil. Volvía el imperio. Después ya se sabe que han pasado muchas cosas. Que le pregunten a Rato, que fue director mundial del FMI, antes de irse a Bankia. Y ahora, tras la ruina de Bankia, el FMI está en la troikaque vigilará el rescate de los bancos de España. Por ahí anda también Joaquín Almunia, que hundió al PSOE contra Aznar en 2000, y ahora es vicepresidente de la Comisión Europea, y se permite decirnos lo que se debe hacer y tal. Siempre aparecen los mismos, aunque en distintos sitios.

De Guindos es otro. Ya no es ayudante de Rato, sino que pide rescates para la banca de Rato, mientras Mariano Rajoy le pide que resista, que España no es como Uganda. Las frases para la historia ya las decía su predecesor. Zapatero fue el que dijo que la banca española no necesitaría ayuda pública por ser una de las más solventes y sólidas de Europa. Orientándose en las turbulencias era un fenómeno. Como pitoniso no hubiera aprobado ni primero de carrera en la cátedra de Aramis Fuster. Zapatero sólo valía para dejar a Bono sin ser el líder del PSOE y para ganar elecciones a Rajoy.

En esas, cuando se fue aquél, llegó precisamente Rajoy, en el peor momento de la temporada. Llegó cuando era un regalito llegar. Y ahora está distraído. En tres días le rescatan la banca, se va a la Eurocopa de Polonia y España no gana, y además llega el príncipe Eduardo a Gibraltar para celebrar allí el 60 aniversario de Isabel II como reina, una reina de Libro Guinness, la más vieja del mundo con diferencia.

En los tiempos del islote Perejil, por menos de la mitad de eso hubiéramos mandado a la Guardia Civil, apoyada por la Legión, a rescatar Gibraltar. O por lo menos se amenazaría, como en los tiempos del innombrable. En Argentina eso lo manejan. Cada vez que le vienen mal dadas hay dos opciones: o le quitan una empresa tipo YPF a Repsol, o amenazan a los súbditos de la reina Isabel II con montarle otra guerra en las Malvinas. La gente entonces se distraería, si no lo estaba con la Eurocopa. Siempre es mejor rescatar Gibraltar o las Malvinas a que te rescaten los bancos y te cueste casi 100.000 millones de euros la factura. Es un buen préstamo, dicen.

Gibraltar con sus libras es un anacronismo en la Unión Europea del euro. Y además es uno de los mayores paraísos fiscales de Europa. No están los tiempos para rescates a las bravas, pero un rescate por las buenas sí que tiene Gibraltar, que aprovecha el lío y nos monta un circo con un aprendiz de principito que nunca reinará.

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