La ventana

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

Un rito para la congoja y la rabia

Cuando la cuesta va llegando a su cima, el rito se hace carne y habita entre nosotros. Ya el rito se ha convertido en tradición tras veintidós años que no han logrado secar las lágrimas por aquel matrimonio joven que no llegó a la cita con sus hijos. Cada 30 de enero, la Capilla Real se abarrota y el lugar de autos se convierte en un rompeolas donde la congoja y la rabia caminan juntas de la mano. En la Eucaristía, don Juan José hizo votos por una España normalizada, más al gusto de los españoles que bien la quieren. Luego, en Don Remondo, el repeluco de siempre en el recuerdo a Alberto y Ascensión multiplicado por la rabia que produce el olvido al que quiere llevarnos ese mandarinato que nadie sabe adónde nos conduce. Era 30 de enero, la cuesta culminaba y el rito convertido en tradición nos encogía los adentros a la par que nos rebelaba por lo que está pasando.

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