La aldaba

Carlos Navarro Antolín

cnavarro@diariodesevilla.es

Un romano del Santo Entierro en la City

Ignacio Laguillo, de profundo arraigo en Sevilla, abrirá nuevas vías comerciales para la firma NAIBC en Londres

Ignacio Laguillo. Ignacio Laguillo.

Ignacio Laguillo.

Tal vez les suene de verlo los Jueves Santos junto a su tío Antonio, el capataz del Señor de Pasión, trajes inmaculados como petronios y la vista puesta en la dulce mirada del Nazareno que baja por la rampa y busca el abrigo de una calle Cuna hecha a la medida de su paso. Quizás se lo hayan encontrado un día en la parroquia de Santa Cruz, antes o después de las misas del cura Martín Clemens. Es el promotor sacramental de la cofradía, el puesto más sacrificado de una junta de gobierno, al que corresponde guardar al Santísimo cuando nadie ora. Muchos niños se le quedan mirando el Sábado Santo, cuando hace estación de penitencia como romano del Santo Entierro, los de los trajes originales estrenados en 1992.

Si tener un amigo armao de la Macarena es un lujo, ¿qué me dicen de conocer a uno de esos romanos del Sábado Santo, serios como sacristanes al borde de la jubilación? Y hasta en Cantillana se lo pueden cruzar camino del templo para orar ante su Pastora Divina. Ignacio Laguillo Morejón, de los Laguillo de Santa Cruz, se marcha a la City. Pasa a formar parte de la hermandad de sevillanos en la diáspora, los que demuestran que saben vivir lo mejor de su tierra, disfrutar de un arraigo que les viene de cuna, y al mismo tiempo exprimir las posibilidades de crecimiento en un mundo globalizado. Él y muchos como él echan por tierra las absurdas teorías sobre que la parálisis de la ciudad está provocada por el calendario festivo y las innumerables manifestaciones de religiosidad popular. Su empresa, el grupo Herrero Brigantina, le ha confiado la apertura de los nuevos horizontes comerciales de la firma NAIBC en Londres. Le tocará montar el concepto de banca del futuro, basado en el dinero electrónico, para que pueda usted hacer todo, absolutamente todo, desde la pantalla. Su vida estará a partir de ahora en un avión entre Sevilla y Londres. Ayer recibió innumerables felicitaciones. Y dejó bien claro que se intentará apartar lo menos posible del Cristo de las Misericordias, el de los ojos abiertos y la mirada serena.

Este Laguillo tiene una evidente simpatía productiva. Dicen que tiene capacidad real de convertir el ocio en negocio. Fue director de banca durante quince años, que incluyeron un período privilegiado con Caixa Galicia en Santiago de Compostela. Quiere a su empresa actual como a un hijo, pues fue uno de sus promotores en Andalucía. Le da tiempo a todo. Si ha conseguido ser romano del Santo Entierro, el segundo club más exclusivo del mundo tras el colegio de cardenales, no dudamos que triunfará en esta nueva encomienda. Que el Señor de Pasión le bendiga. Otro sevillano que se nos va a la búsqueda de nuevos retos.

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