Mercedes de pablos

Periodista

'No sabe / No contesta'

La gente reconoce carecer de opinión sobre esto y lo otro, para aflicción de los sociólogos

Este epígrafe, Ns/Nc, de las encuestas, de obligada inserción, es casi una pesadilla para cualquier demoscópico a poco que su número sea lo suficientemente abultado como para que el resultado carezca de lecturas concluyentes. Es muy tentador, de hecho, redondear por arriba los números para que el sondeo en cuestión parezca rotundo y se pueda contar con titulares gruesos. Pero este maldito No sabe/No contesta le arruina la vida (o la oleada de marras) al más optimista de los que se dedican a esa disciplina. Como los demoscópicos son en su mayoría personas serias se espantan cuando, desde otras lecturas, el periodismo sin ir más lejos, le echamos sal gorda a las encuestas y sacamos conclusiones por el número más elevado de síes o noes orillando esa bolsa de No Respuestas que es en sí toda una declaración aunque no queramos verlo. Cuando esto sucede se llevan las manos a la cabeza e imagino que a solas se dan de cabezazos cuando ven cómo se cuelan en los titulares supuestas posiciones (partidarios de la política agraria de la UE o del itinerario del Martes Santo sevillano, dos ejemplos) cuando en realidad el personal entrevistado ha hecho una apabullante encogida de hombros. Hay que reconocer que un sondeo es un curro de narices y que frustra: cómo terminar concluyendo que la mayoría prefiere un mutis que darle un titular al encuestador.

Esto, que es habitual en los sondeos de opinión (la realidad de una parte de la sociedad que prefiere no pronunciarse a lo Bartlevy de Melville) se quiebra como el cristal más delicado cuando la opinión se convierte en oficio. La mayor parte de la gente reconoce carecer de opinión sobre esto o lo otro y opta por no mojarse para aflicción de los sociólogos, pero permitan que retuerza un tanto el refrán de "Dale a Manolillo un carguillo" y lo cambie por "microfonillo" y tendrán ustedes un experto en todo, todo y todo. Ya sea una tertulia nacional, autonómica o local, muy local, los interfectos, seguramente con la mejor de las buenas voluntades, lo mismo te hacen una reflexión sobre la gestación subrogada, la reforma constitucional y el índice Nikei, que del conflicto del taxi, del Martes Santo o de Oriente Medio si es que toca. La actualidad manda, eso se entiende.

No se trata de restarle valor a los debates que tan valiosos resultan para añadir reflexiones plurales y razonadas a la actualidad. Pero la precariedad laboral, la colosal crisis de las empresas de información y la dificultad de contar con redacciones especializadas han hecho que estos espacios, y pasando por alto los espectáculos bochornosos de algunas televisiones, adolezcan de opiniones expertas sin que nadie se atreva jamás a reconocer inexperiencia o ignorancia. Y así, si no lo remediamos estamos construyendo una opinión pública donde, desmanes furibundos aparte, opinen como locos quienes no saben pero sí contestan.

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