Desde mi córner

Luis Carlos Peris

La selección necesita una catarsis

PUES no parece que sea un simple resfriado el mal que sufre la selección española de fútbol, también llamada La Roja y que con ese uniforme que tanto gafe le ha traído hace honor al sobrenombre. Lo de antier noche en Eslovaquia es para tentarse la ropa y hasta para empezar a creer que Íker no acaba de tocar fondo. Cuestiones que ponen el camino a la Eurocopa de Francia con unos recovecos que eran impensables cuando se hizo el sorteo.

No es cuestión de que doblen las campanas por el fallecimiento de aquel equipo que asombró al mundo, pero que no se trata de un simple constipado está claro. Aparte de haberse ido gente tan principal como Xavi, Xabi, Puyol y Villa y a pesar de que en Zilina no estuvo Sergio Ramos, España no debe perder nunca con Eslovaquia. Es más, en puridad cabe argumentar que tampoco debió caer en esta ocasión, pero la derrota está ahí y conviene estudiar a fondo la situación.

¿Se le acabó el discurso a Del Bosque o es que en realidad, todo funcionaba sin discurso y por puros automatismos? No lo sé. Como no sé ni me explico por qué un animal del gol como Diego Costa no se ha estrenado aún con su selección adoptiva. Son razones que la razón no entiende, pero la verdad es que esta sangría de prestigio hay que cortarla de una vez porque no puede ser así el final de un equipo que llegó a ser el espejo donde se miraba todo el prójimo.

No puede llegar el bisturí sólo a Casillas; ni el bisturí ni siquiera el análisis a una situación que se alarga de forma dolorosa y ojalá que no inexorable. Que desde la tarde triste con Holanda se haya perdido cuatro de seis jugados da mucho que pensar. A ese ritmo daríase la ridícula circunstancia de no estar dentro de dos veranos al otro lado de los Pirineos. ¿Se le acabó a Del Bosque el discurso o será cierto eso de que ganaba con el discurso de su antecesor? Incógnita inquietante.

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