ATENTA a su legítima ambición de liderazgo del socialismo español, la ex ministra de Defensa Carme Chacón se desmarcó nuevamente, por vía epistolar, de la posición del Partido Socialista de Cataluña (PSC) en el que milita, que ayer mismo participó en la cumbre convocada por el presidente de la Generalitat, Artur Mas, de las organizaciones que defienden abiertamente el proceso soberanista catalán. La dirección del PSC, en efecto, ha decidido involucrarse en la operación que, amparada en el llamado derecho a decidir, pretende avanzar hacia la independencia de Cataluña rompiendo el consenso constitucional que ha dado origen al Estado de las Autonomías. Aunque la cúpula del PSC se ha autoimpuesto la cautela de que su acuerdo con los nacionalistas se ciñe exclusivamente a la celebración de un referéndum que ha de ser pactado con el Gobierno español, lo cierto es que incluyéndose en la operación secesionista impulsada por Mas y sus aliados de ERC lo que hace es colaborar en un proceso cuyo inequívoco objetivo es desgajar a Cataluña de España y convertirla en un Estado propio. Un objetivo que es imposible, porque significaría depositar en el pueblo catalán la soberanía que la Constitución reserva para todo el pueblo español en su conjunto, y altamente perjudicial para Cataluña, cuya economía se vería seriamente afectada por la segregación y comprometida por su aislamiento de la Europa unida. Precisamente ayer mismo el presidente de la patronal más influyente de Cataluña ha vuelto a poner el dedo en la llaga, al insistir en que la prioridad de las fuerzas políticas catalanas habría de ser la aprobación de los presupuestos de 2013 para dar estabilidad y confianza a los agentes económicos. Lo grave es que el socialismo catalán, en vez de pugnar igualmente por cambiar la política económica de la Generalitat para combatir la crisis, el desempleo, el endeudamiento y el empobrecimiento que vive aquella comunidad histórica, se dedique a colaborar en el proceso soberanista, que se vendría abajo de no contar con la anuencia y el apoyo del PSC. Ni el rechazo contundente del PSOE a la consulta pretendida por Artur Mas, ni el recurso de inconstitucionalidad presentado por el Gobierno a la declaración del Parlamento catalán al respecto ni las advertencias de la comunidad autónoma andaluza, vehiculadas por el presidente de la Junta -que también es presidente federal del PSOE- han hecho mella en la voluntad de los dirigentes del PSC. Las propias relaciones entre PSOE y PSC, antaño fraternales, se encuentran en entredicho, con sus efectos demoledores sobre las expectativas electorales del primero, por la cerrazón del socialismo catalán, decididamente volcado hacia su alma nacionalista.

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