Editorial

Sin solución sobre el déficit

ERA muy complicado cuadrar las cifras del déficit público de las distintas comunidades autónomas, con situaciones diferentes e intereses contrapuestos, y la reunión de ayer tarde del Consejo de Política Fiscal y Financiera confirmó los peores augurios. Unas autonomías eran partidarias de un reparto simétrico de los sacrificios sin hacer excepciones que beneficiasen a las más deficitarias que no han hecho el esfuerzo requerido, mientras que otras (entre ellas, destacadamente, Andalucía y Cataluña) defendían con claridad la asimetría en la distribución de las cargas en atención a su peor situación y al hecho mismo de que la financiación que perciben a través el sistema vigente hasta ahora es inferior a la de otras. En este contexto, y partiendo de una rigidez de base que considera imprescindible para cumplir el programa de estabilidad presupuestaria, el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas ha optado, e impuesto, por una salida presuntamente salomónica: se establece la simetría para el año 2014 y se admite la desigualdad en las exigencias del déficit en el presente ejercicio. La solución arbitrada no satisface enteramente a nadie. El déficit de 2013 podrá superar el 1,3% previsto en las comunidades autónomas de Cataluña, Valencia, Baleares, Murcia y Andalucía. La decisión ha contado con el voto en contra de Madrid -la única región controlada por el PP que ha votado negativamente la propuesta-, además de Asturias y Canarias. También la ha rechazado Cataluña, a pesar de que a esta comunidad se le permitirá un objetivo de déficit del 1,58% del PIB, todavía lejano del 2% pretendido por la Generalitat, cuyo presidente ha estimado imposible elaborar unos presupuestos con este condicionante. Se han abstenido, por su parte, Aragón, Navarra, Extremadura y también Andalucía, que ha visto defraudadas sus expectativas e incrementada la dificultad de presentar unos presupuestos autonómicos con suficiencia y aceptables para la política social del Gobierno bipartito PSOE-IU, aunque al haberse abierto la mano al citado grupo de autonomías, entre las que se encuentra, ha optado por la abstención en vez de por la oposición abierta. Por lo demás, ha salido triunfante la tesis de Cristóbal Montoro de igualar los ajustes del déficit para el año 2014, y ha quedado en el ambiente la idea de que el Gobierno de la nación, responsable último de los compromisos del país sobre equilibrio y estabilidad financiera, se reserva un sacrificio relativamente menor que el que impone a las autonomías, sobre las que recaen, por otra parte, las mayores necesidades de gasto, sobre todo en relación con los servicios sociales prestados a los ciudadanos.

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