La aldaba

Carlos Navarro Antolín

cnavarro@diariodesevilla.es

Los suelos de la ciudad resbalan

Los pavimentos del centro convierten Sevilla en una ciudad muy resbaladiza en los días de lluvia

Tal vez a usted le haya pasado. Caen cuatro gotas y se dispara el riesgo de sufrir un peligroso resbalón en el pavimento del centro de la ciudad. Hay ocasiones en las que hay que hacer como las bestias, ir por el firme de adoquines antes que por el acerado. La Gerencia de Urbanismo usa desde hace años unos materiales que no filtran nada de agua y que se convierten en una pista de patinaje. El suelo de Santa María la Blanca es mortal, como lo es el de la zona de la denominada Piel Sensible (Plaza de la Pescadería, Alcaicería, etcétera), aquel proyecto urbanístico con nombre de pub de los años ochenta... Y no añadamos más apreciaciones. Sevilla es una ciudad que resbala cuando llueve. También puede usted echarle la culpa a las suelas de los zapatos, pero el caso es que por los adoquines uno nunca se cae. Habrá que preguntarle a Martín Casillas, que sabe de materiales y de obras en las calles de Sevilla, que tiene su rima y todo. En pocos días veremos los carteles que alertan a los conductores del riesgo de circular por un pavimento con cera, que es la forma que tiene el Ayuntamiento de alegar ante el juez que los avisos estaban colocados y que el personal sabía a lo que se exponía al circular una mañana de Semana Santa por la Campana, Santiago o la Costanilla. Existen los quitamultas como existen las fórmulas para rebajar las indemnizaciones y no tener que agotar la provisión de fondos en caso de sentencias condenatorias por caídas de motoristas. Al paso que vamos con los nuevos acerados, será necesario colocar carteles todo el año por alerta de riesgo en caso de lluvia. Al alcalde Manolo del Valle le afeaban la cantidad de baches que había en la ciudad. Juan Espadas ha continuado con los pavimentos mal escogidos en el tardoalfredismo y durante los años del zoidato. Nunca nos hemos caído tanto los días de lluvia como ahora, sin necesidad de cera. Si Sevilla es una ciudad resbaladiza por antonomasia, no vean cómo empeora la cosa en los cuatro días de lluvia que tenemos al año, que siempre caen en Semana Santa o Feria, naturalmente. Caminar con unos sebago por la Plaza Nueva estos días de cielo panza de burra es poner en riesgo la salud de la columna vertebral en cualquier momento. El castañazo puede enviarle a la cama con la manta eléctrica en cualquier momento y condenarle a pasar las fiestas mayores en casa y ante el televisor, lo cual podrá permitirle gastar mucho menos dinero, tener las piernas descansadas y librarle de algunos horrores. Lo de los horrores va por la Feria y el peñazo de los pasados de copas, so malpensados. No por la Semana Santa, que es preciosa toda ella. No sabe usted cuantísimo. Pisen firme. Tengan cuidado ahí fuera.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios