La ventana

Luis Carlos Peris

Sobre el suplicio de los atascos veraniegos

CADA vez que me llega constancia de un atasco kilométrico en esas carreteras que dan con la playa me acuerdo de aquella viñeta del gran Forges que reflejaba una colmena de pisos y de todas las ventanas salía la misma frase. "Saldremos a las cinco de la mañana para que no nos coja ningún atasco". Todos coincidían en la hora de salida y de ahí los atascos, pero esa viñeta, aun sin fecha de caducidad, ha sido superada ampliamente por la dura realidad de hogaño. Ya no hace falta que todos salgamos a la misma hora y si no pregúntele a los operarios del peaje de Las Cabezas, que no dan abasto. Nueve kilómetros medía la cola de antier durante la atardecida que casi llegaba al término de Cádiz. El chiste de Forges, que ya cumplió sus años, tuvo mucho de premonitorio, pero lo cierto es que esto no ha hecho más que empezar y, aunque en tiempos convulsos no conviene hacer mudanza, la gente es que no para.

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