La ventana

Luis Carlos Peris

Es que tarda tanto en llegar

TUVIERON que arriar la cruz para eludir el dintel, una treintena de costaleros bajo un paso en el que sólo figura la cruz con sudario y banda de música cerrando un cortejo que paralizó el tráfico en la calle Baños. Nada que ver con los pasitos infantiles que circulan en estos fines de semana de mayo por cualquier calle de la ciudad. Esto era una procesión en toda regla, relevos de costaleros incluidos, y una barbaridad de gente matando el gusanillo. Ese gusanillo latente durante todo el año, toda la vida, y que hasta provoca que en breve estemos viendo en el chiringuito la mil veces repetida saeta de Manuel Cuevas desde un balcón de la Campana. Fiebre semanasantera que pasa de generación en generación y que en este mayo florido y hermoso se calma con pasos de tamaño reducido pero que, a veces, se trufa con uno como el que sacó la Vera Cruz el viernes.

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