La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

Cuando se tendía la mano por España

En 1956 el PCE invitaba a deponer los odios y el espíritu de venganza para sacar a España de su difícil situación

Entre 1977 y 2018 estábamos convencidos de que por fin éramos -en el pleno sentido político y social, porque en el cultural lo hemos sido siempre- del todo y para siempre europeos; y me refiero a la Europa democrática renacida tras 1945. 41 años: una etapa hasta entonces desconocida en nuestro país de libertades, progreso y superación de las dos Españas (que fueron tres, aunque los dos bandos radicales enfrentados sofocaran la tercera -representada, entre otros, por nuestro Manuel Chaves Nogales- y después intentaran borrar su memoria). Nuestra historia moderna es una ininterrumpida sucesión de guerras civiles, pronunciamientos, espadones, exilios, persecuciones, fusilamientos, proyectos fallidos, radicalización y dictaduras. Con la Restauración (1875-1923) como el más largo periodo de relativa, sólo relativa, estabilidad. Tras ella, los avatares llamados Primo de Rivera, Segunda República, golpe de estado y Franco.

Ésta fue nuestra historia durante 169 años. Desde 1977, primeras elecciones democráticas tras 40 años, 1978, Constitución, y 1979, primeras elecciones constitucionales, somos un país normal en el sentido europeo occidental. ¿Lo seguimos siendo? Sí, por supuesto. Si Italia sobrevivió a Berlusconi todo es posible. ¿Corremos el peligro de involucionar? Sí. ¿Se han degradado los partidos que articulan la vida política y se están erosionando las instituciones? Hasta extremos preocupantes.

Hay razones para echar de menos a Suárez y la UCD que cambió las cañerías sin cortar el agua; a González y el PSOE casi refundado entre 1974 y 1979 -de Suresnes al Congreso Extraordinario de septiembre de 1979-; a Fraga y la AP que ahormó los franquistas a la democracia, abriendo el camino al PP que cuajó una derecha liberal; al Carrillo de la conferencia de Yale en 1977, del PCE del IX Congreso de 1978 y de la histórica comparecencia ante la bandera de España (sin olvidar el manifiesto de 1956: "En vísperas del XX aniversario del comienzo de la guerra civil, el PCE se dirige a todas las fuerzas políticas llamándolas a deponer los odios y el espíritu de venganza y a tenderse la mano para emprender la tarea de sacar a España de la difícil situación en que se halla"). Parece que hoy ni la izquierda (rosa pálido comparada con aquel PCE), ni el centro, ni la derecha están dispuestos a tenderse la mano para sacar a España de la difícil situación en que se halla.

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