Crónica Personal

Pilar / cernuda

¿La tercera?

EXPERTOS en analizar el escenario internacional, en desmenuzar la actualidad y escudriñar la historia, afirman desde hace tiempo que estamos metidos de lleno en la tercera guerra mundial.

No se trata de una guerra convencional porque el Estado Islámico no es tal, no es Estado, pero es evidente que el EI ha emprendido una cruzada que va mucho más allá del fanatismo religioso. Ha conquistado vastos territorios en Asia y África, nutre su ejército con hombres y mujeres llegados de todas partes captados en su mayor parte a través de las redes sociales y páginas específicas creadas para ese fin, cuentan con medios económicos suficientes como para hacerse con armamento, tienen campos de entrenamiento y han logrado amedrantar a los dirigentes más poderosos del mundo con una guerra no convencional, de tintes terroristas, en el que la brutalidad y el salvajismo se contraponen a los principios de la Convención de Ginebra.

La expansión del EI es actualmente el problema más serio al que se enfrenta el mundo, incluidos los países árabes, y ninguna de las potencias que podían haber abortado esa expansión han actuado con la energía necesaria. El equilibrio geoestratégico, las alianzas políticas, o el temor a poner los muertos en un escenario lejano, ha dado alas a un movimiento terrorista que hoy parece imbatible. Precisamente por no haber actuado a tiempo. Mientras los líderes mundiales se dedicaban a analizar los pros y contras de combatir a los yihadistas, el EI ampliaba sus territorio, ampliaba también su ejército, compraba armamento cada vez más sofisticado y dejaba en manos expertas la mejora de las páginas y vídeos de captación de nuevos miembros, con argumentos de enorme convicción que han provocado la llegada de combatientes procedentes de todos los países imaginables. Entre ellos, los avanzados en libertades y en democracia.

Un avión ruso ha caído en el Sinaí. El EI ha reivindicado la autoría, y si los gobiernos de Egipto y Rusia decían en un primer momento que se trataba de un accidente, hoy ya no están tan seguros. Si efectivamente estamos ante un atentado de envergadura, el EI habrá demostrado que cuenta con más fuerza y preparación de la que parece. No es enemigo pequeño, no es un combatiente menor, no cabe mirar hacia otro lado, como se hizo cuando Hitler empezó a lanzar soflamas. No es alarmismo, sino realismo. Hay que impedir, por todos los medios, lo que los agoreros llaman tercera guerra mundial.

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