Las dos orillas

José Joaquín León

Los toldos que perdimos

MIEDO me dan estos recortes, que empiezan a proliferar por Sevilla como si fueran hongos, digo setas. Nunca me hubiera imaginado que en una metrópolis como ésta, considerada con razón la tercera de España, tras Madrid y Barcelona, una de las principales preocupaciones del líder de la oposición municipal fuera instar al excelentísimo señor alcalde a buscar patrocinios para instalar toldos donde toda la vida se han instalado. Que estamos en pleno mes de junio, que ha pasado el Corpus, que hace una calor de haber llegado ya a los 40, y que una dejadez así no se recordaba.

A Sevilla vienen turistas, vienen personas de todas partes. Y de pronto se enteran de que el líder de la oposición municipal y candidato del PP a la Alcaldía, Juan Ignacio Zoido, reclama al alcalde que no será candidato del PSOE, Alfredo Sánchez Monteseirín, que para un verano que le queda como alcalde no sea recordado como aquel verano que vivimos calurosamente. Es posible que a los visitantes este problema les parezca una tontería, porque cuestiones de tal calado no se plantean en Gijón ni en Vigo, por ejemplo, pero señores estamos en Sevilla, donde hace una calor de agárrate y donde toda la vida se han puesto toldos en la temporada de toldos.

Pero también es un síntoma de la decadencia de los tiempos, de la hondura de la crisis. ¿Por qué no hay toldos donde ya debiera haberlos? ¿Por qué no hay patrocinadores interesados por los toldos? Son síntomas que denotan poca altura de miras, pues miramos hacia arriba y vemos el cielo raso. Esta es la Sevilla del recorte, que es también la del derroche, según. Un derroche que se ve venir es que nos van a dejar las Setas de la Encarnación inacabadas, a modo de la Sagrada Familia de Monteseirín, pero sin Gaudí y sin japoneses por los alrededores.

El problema de los toldos también es la ubicación. Durante décadas han tenido la costumbre de entoldar las calles más céntricas de Sevilla. Esas calles donde todavía existen comerciantes, fauna hispalense en trance de extinción. Esas calles donde viven vecinos que votan al PP en su mayoría. Esas calles que son de la ciudad, pero no de los ciudadanos, sino de los turistas, esos seres ignorantes que pasean por la zona de la Catedral y la calle Sierpes, en vez de por Macarena Norte, distrito de buena factura, que es donde hay más ciudadanos de los que le gustan a Juan Espadas.

Menos mal que el gerente de Urbanismo, Miguel Ángel Millán, ha aclarado que toldos habrá, y que es cuestión de tiempo. No seáis impaciente, Zoido, casi seguro que los pondrán antes de octubre. Millán recordó que este Ayuntamiento trata al casco histórico "con mimo". A pesar de todo, a pesar del toldo inexistente.

Tags

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios