Crónica personal

Pilar Cernuda

El tono

ES la clave, del tono depende todo. Sonreír a destiempo, no acertar en la forma de transmitir un comentario irónico, parecer despectivo o marcar distancias con una frase pronunciada de forma incorrecta puede echar por tierra el mejor mensaje, la idea más brillante o el gesto más humano. Zapatero, en Londres, no acertó en el tono. Y el papel de España, que no fue malo sino todo lo contrario, quedó rebajado en muchos puntos por el error del presidente.

La primera equivocación vino de su equipo en Moncloa, cuando insistía en que Zapatero era el hombre clave en la cumbre del G-20 hasta el punto de que Gordon Brown le había pedido que intermediara ante Merkel y Sarkozy para que rebajaran sus exigencias. Era aquello tan poco creíble que los miembros del séquito de Zapatero se guardaron muy mucho de poner el acento en esa supuesta mediación, conscientes de que con ese tipo de mensajes no se potencia la figura de Zapatero, sino todo lo contrario.

Segundo error: la forma en que Zapatero describió su encuentro con Obama, brevísimo encuentro que evidentemente no sirvió para hablar de Kosovo, Otan, Alianza de Civilizaciones, footing y baloncesto, como se contó. Se trató de un saludo cordial, lo que es importante, y punto. La exageración desluce lo que podía ser motivo de lucimiento. Y luego está la forma en que Zapatero describió a Obama. Es evidente que el presidente americano goza de la mejor estrella en Europa y que ha llegado con una aureola a la que, hasta ahora, no ha dejado mal parada. Pero el entusiasmo de Zapatero era tan desbordante, tan arrebatador, que en lugar de un presidente de Gobierno hablando del presidente de Estados Unidos parecía una quinceañera hablando de su ídolo musical o cinematográfico. Un tanto ridículo.

Dicho eso, lo hemos hecho bien en Londres, y lo que salió mal fue el tono. Pero hay posibilidades de enmienda, de reconducir las cosas. La Unión Europea le ha pedido al Gobierno español que en la reunión de Praga, a la que asistirán los líderes de la UE y Barack Obama, sean Zapatero y Moratinos los que tomen la palabra en nombre de la Unión para exponer la posición respecto a Oriente Medio. Es decir, tendremos un papel protagonista, no menor.

Que no lo estropee nadie, por favor. Que ningún colaborador del presidente saque los pies de plato y lo presente como la figura más relevante del escenario internacional, que no nos digan que la paz de Oriente Medio está en manos de Zapatero, que no nos expliquen que se le ha pedido a Zapatero y Moratinos que hablen sobre Oriente Medio porque la España actual es el único país al que escuchan con respeto todas las partes implicadas en el conflicto, porque en ese cesto estamos unos cuantos, no sólo España.

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