La ventana

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

Un toreo que no procede televisarse

Por mucho menos se suspende en España porque había que ver cómo llovía en Latacunga, una población ecuatoriana próxima a la cordillera andina, cuando Morante y Perera abrían plaza. Era un festejo propagado por Canal Toros, pero un festejo que no sólo no le añadía algo de grandeza al toreo sino que le quitaban mucha de la que conserva. En una plaza de ruedo pequeño y tendidos insignificantes que apenas cubrieron la mitad del aforo se celebraron este fin de semana dos festejos intrascendentes a pesar del aluvión de orejas cortadas, con indulto incluido para que a aquello no le faltase un perejil. Dos festejos bajo la lluvia habitual de las estribaciones andinas, en un ruedo empapado de agua y bajo la mirada de una afluencia testimonial, lo que no contribuye a engrandecer un toreo que anda esquivando puñaladas. Para eso, mejor que no haya televisión.

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