Desde mi córner

Luis Carlos Peris

El último día, trampa para neófitos

DEJAR los deberes para última hora suele acarrear unas consecuencias habitualmente no buenas y es lo que le ha ocurrido al Betis. No remediar el indudable talón de Aquiles de su plantel ha sido un error de incalculables consecuencias y eso ha pasado, entre otros motivos, por haberlo dejado todo para el último día tras haber sido literalmente toreado por algunos de esos indeseables que pululan por el gremio de los apoderados futbolísticos.

La experiencia nos dice con contumacia que el punto débil del Betis está en el sistema defensivo, sobre todo por la mediocridad de sus centrales. Y lo cierto es que se mira al futuro y los pelos se ponen como escarpias pensando en los errores que pueden generarse en perjuicio de un equipo que tiene que volver a Primera obligatoriamente. No haber fortalecido esa zona tan en precario hace que esa obligación se presuma alarmantemente en peligro para una frustración más.

Me consta que por ganas no ha quedado y que a Alexis no cabe exigirle más trabajo del realizado, pero sí ha podido pecar de bienintencionado a la hora de confiar en ciertas partes negociadoras. Ha tenido una barbaridad de tiempo para amarrar las piezas perseguidas y le ha fallado la fundamental, ese defensa central que le dé a la retaguardia la solidez que hoy no tiene, ese futbolista que palie las veleidades de Perquis y Figueras, esa incompetente pareja de centrales.

Y ahora llega toda una vuelta en situación de inquietud, pues no creo que entre los desechos se encuentre algo digno de un club condenado a subir para habitar en la categoría que demanda su nutrida clientela. Me parece un sarcasmo, además, que se espigue entre los que nadie quiere. Sarcasmo y hasta falta de respeto a un cuerpo social tan admirable como numeroso y que no acaba de comprender cómo le es tandifícil a su club del alma fichar futbolistas útiles.

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