Coge el dinero y corre

fede / durán

Sea usted un buen líder

EN apenas veinte minutos de conversación, Inma Puig, psicóloga y consultora, profesora en Esade, catalana, elegante y extremadamente afable, desentierra algunas claves de la conducta humana aplicada al trabajo. No es un tema menor en España: los recursos humanos, la motivación y las dinámicas de equipo nunca han sido marca de la casa. Así nos ha ido y así (todavía) nos va.

Cada vez más, un jefe ha de ser un lector de mentes. La era de la jerarquía basada en el temor afortunadamente muere. El miedo sólo garantiza botín a corto plazo. Así que esa punta de lanza convertida en persona, o ese trono con corazón, piernas y presumiblemente cerebro desplegará su misión en varios frentes. Uno, fundamental, será el de la comunicación. Escuchar el doble de lo que se habla, sí, pero también aprender a leer el lenguaje corporal, porque bajo esa cutícula transparente se esconde aproximadamente el 50% de la información de un empleado, un grupo y una dinámica.

Igualmente exprimirá en su justa medida la herramienta del reconocimiento. En España se aplaude poco, se envidia mucho y se critica sin freno. El sector privado hispano, proverbialmente miope, se aferra al incentivo económico como único crecepelo cuando en realidad el mejor pago en especie es el halago al buen hacer, a la precisión y al esfuerzo. Puig introduce aquí otro matiz contracultural: ese esfuerzo constante debería pesar más que el resultado porque éste, sin más y en crudo, sólo emparienta con la inmediatez. La música llega más lejos cuando canta al compromiso.

El tercer frente sería el unionismo: juntos se rema mejor. En demasiadas oficinas prima la visión del coyote, un sujeto en busca de una presa moribunda. Orejeras contra la ampliación del campo de visión. Ambiciones personales que no engrasan el bien común ni buscan medallas para el todo.

La distribución de culpas no es sencilla. Cualquier nación del planeta es capaz ya, ahora, de importar los modelos más productivos y audaces. La inspiración todavía es gratuita. Pero la idiosincrasia pesa como un fardo genético, y muchas compañías, quizás aún la inmensa mayoría, siguen en manos de gentes sin los conocimientos, habilidades y arrestos mínimos para embellecer (espiritualmente) y mejorar (crematísticamente) la estructura.

España es latina, atlántica, mesetaria y profundamente mediterránea. Dibuja pues en su alma las inercias del nido, de la familia protectora, de la ausencia de iniciativa, del rechazo a la movilidad y de la confianza en que las fuerzas del azar se encargarán tarde o temprano de enderezar nuestras desgracias. La realidad es otra: sin optimismo, sin llagas, sin heterodoxia es imposible mejorar. La psicología en general y el coaching en particularse fundamentan a menudo en algo tan sencillo como el sentido común. Cuando una organización se recrea en su propia putrefacción como un ente pasivo, simplemente demuestra su pobreza mental, reproduciendo los errores que nos han conducido siempre al último vagón del primer mundo.

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