El veranillo del Pilar

Y, por añadidura, en la madrugada del día 27, retrasaremos los relojes para iniciar ¡el horario de invierno!

El calentamiento global se nota en Sevilla con dos semanas de ampliación del estío. El llamado veranillo de San Miguel (esos días treintagradistas de finales de septiembre) se extiende ahora hasta el veranillo del Pilar, cuya fiesta celebramos mañana. También se le podría denominar el veranillo de la Hispanidad, pero sonaría más raro. Desde luego, suena peor lo de veroño, de sencilla rima con palabras feas. Las fiestas se han designado por el calendario religioso, tradicionalmente, y no por el civil. De ahí lo del veranillo de San Miguel. Un refrán caído en desuso advertía: "Hasta San Antón, Pascuas son". Refranes de tiempos más fríos, cuando la gente se sabía de memoria los días de los santos.

San Antón o San Antonio Abad, cuya fiesta se celebra el 17 de enero, es el patrono de los animales, por lo que es un santo que ha vuelto a ponerse de moda. Si continúa el calentamiento, es posible que el veranillo se extienda hasta San Antón en pocos años. Con lo cual se podría celebrar la Navidad en las playas, igual que algunos festejan la Nochevieja en el Rocío. La alteración de los tiempos convencionales permite esas cosas. Pedro Sánchez fijó la campaña de las anteriores elecciones generales en Semana Santa. En el pecado ha llevado la penitencia. Esta vez ha preferido noviembre, el mes de las Ánimas Benditas.

El veranillo del Pilar, que disfrutamos estos días, tiene oscilaciones climáticas de 20 grados de diferencia entre las cuatro de la tarde y las cuatro de la madrugada. El veranillo del Pilar se merecería una feria taurina, como la de San Miguel. Ya cuenta con el festival que ha coordinado el ilustre abogado Joaquín Moeckel para el 12 de octubre, a beneficio de la Esperanza de Triana y el Baratillo. Conozco aficionados que se quejan por las pocas corridas que organizan en Sevilla al cabo del año. Mucho despotricar de los antitaurinos, pero la empresa no es tan taurina. Resurrección, la feria de abril (o mayo), la de San Miguel, algunas novilladas, el festival del Pilar (que ya es tradicional) y poco más.

Después dicen que Sevilla es un dique de contención contra los antitaurinos; y los animalistas creen que los toros son un invento de Franco y de Vox. ¡Ay, si Bergamín levantara la cabeza! El veranillo del Pilar es otra ocasión perdida para la afición. En Madrid, con su santo, que es San Isidro, se hartan de organizar corridas.

Y, por añadidura, en la madrugada del 27 de octubre, retrasaremos los relojes para iniciar ¡el horario de invierno! ¿Qué invierno? Será en Berlín y en Dublín. En Sevilla, la primavera sólo dura tres semanas y el otoño medio mes.

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